España.- El sector minero de Teruel suma otro grave varapalo en menos de un mes. En febrero y ante el descenso de la actividad, se rescindirán los contratos de 33 trabajadores de la mina a cielo abierto de Ariño. Los empleados afectados, a quienes se les notificó ayer mismo la decisión, pertenecen a la empresa Villajos, una subcontrata de la minera Samca que actualmente emplea a más de 60 personas en la explotación Santa María de la localidad minera.

En total y contando con la empresa matriz y el resto de contratas, en la explotación trabajan unas 150 personas.

Según avanzaron fuentes del sector a este diario, el motivo de la rescisión de los contratos tendría que ver con el descenso en la actividad de extracción de carbón en la localidad. Esta reducción estaría motivada porque la demanda de carbón autóctono de la Central Térmica de Andorra no alcanza los niveles de meses anteriores. Este mes se han llevado a la Térmica poco más de 42.000 toneladas, una tercera parte de lo que estaba saliendo de la mina el año pasado. Ante la perspectiva de que durante todo el año la cifra apenas alcance el medio millón de toneladas, en febrero se eliminará el turno de noche que se viene realizando desde mitad del año pasado para cumplir las necesidades de suministro de la infraestructura.

Con respecto al futuro de los trabajadores, en su mayoría del territorio (Ariño, Alcorisa, Andorra…), no se sabe todavía si podrán ser reubicados en otras explotaciones en las que opera la empresa o si, directamente, se quedarán en el paro.

Esta importante reducción de puestos de trabajo en Ariño coincide con la anunciada por Endesa en la Térmica de Andorra. Mediante un plan de optimización que se empezó a negociar esta semana en Madrid y que afecta a todas las centrales del país, en la Villa Minera se prevén 42 prejubilaciones en este primer trimestre del año que, a priori, no se restituirán.

Pero la pérdida de empleo no termina con esto. Cabe recordar que el pozo subterráneo de Ariño echará el cerrojo en diciembre de 2016.

Actualmente son 130 mineros los que trabajan en la Sierra de Arcos. Aunque también se ha hablado de recolocaciones en el desmonte a cielo abierto, esta explotación no podrá absorber a todos los trabajadores y menos atendiendo a los últimos movimientos.

Los despidos han caído como un jarro de agua fría tanto en la localidad como en la comarca. «No nos esperábamos este varapalo tan tremendo, inaudito en la zona. Si esto no se aclara el futuro es cada vez más negro», recalcó ayer el alcalde de Ariño, Joaquín Noé. Por su parte, el presidente de la comarca Andorra Sierra de Arcos, Antonio Donoso, recalcó que no es comparable la situación de los trabajadores de Villajos con los de Endesa porque la salida ahora sí es traumática. «Estoy muy preocupado. Necesitamos medidas concretas ya, inmediatas, y no reuniones dentro de dos y tres semanas. No entiendo lo que está ocurriendo. La prioridad es dar empleo a la gente que lo está perdiendo», aseguró Donoso refiriéndose a la puesta en marcha del plan de reindustrialización que los trabajadores plantearon este miércoles a la consejera de Industria de DGA, Marta Gastón. No obstante, la titular del área transmitió que la recoversión es una responsabilidad del ejecutivo central.

Con esta realidad, la cuenca minera turolense deposita todas sus esperanzas en que Endesa decida finalmente invertir en la Central Térmica de Andorra los 230 millones de euros que necesita para adaptarse a la nueva normativa ambiental y alargar su vida útil más allá de 2023. Una decisión favorable garantizaría la estabilidad en el sector del carbón y posibilitaría la apertura de nuevas explotaciones a cielo abierto, como la que está prevista en el paraje de La Codoñera, en los términos municipales de Oliete y Alcaine. De ella se obtendrían aproximadamente 30 millones de toneladas brutas de carbón.

Comarca.net

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