A Oscar Landerretche, presidente del directorio de Codelco, no le sorprende la caída exhibida por el precio del cobre, hoy en torno a los US$ 2,11 la libra. El ejecutivo subraya que en los últimos 10 a 15 años los precios de este commodity, al igual que el de otros metales, se ha vuelto mucho más volátil. Landerretche prevé de tres a cuatro años más de precios bajos, para luego volver a valores cercanos a los US$ 3 la libra. Con todo, advierte que en este período habrá un sector de la pequeña minería que deberá reconvertirse a otros sectores.

En un contexto de mayor volatilidad de los precios ¿era previsible entonces este ciclo a la baja?

No diría que era esperable, diría que era probable. Tenemos que entender que este precio es estructuralmente más volátil que en el pasado. Antes, en los años 90, cuando se tomaban decisiones de inversión por parte de Codelco, el precio era más estable, lo que daba más certeza a alguien que tomaba decisiones de inversión. Hoy en cambio tenemos que tomar decisiones en un marco de mayor incertidumbre.

¿Cuál es la proyección que tienen para el precio en los próximos años?

Codelco no hace estimaciones oficiales ni estamos en el negocio de los pronósticos. Lo que hacemos con los escenarios de planificación es tomar las visiones consensuales respecto del largo plazo, y después analizarlos poniéndolos en escenarios más pesimistas. Dicho eso, y más bien en una opinión mía, tengo la sensación de que habrá un escenario de tres, a los más cuatro, años de baja y luego un alza. Creo que vamos a tener dos a tres años en el cual el precio va estar fluctuando en el rango US$ 2 a US$ 2,5 la libra, más específicamente entre US$ 2,10 y US$ 2,40. Después de eso, poco a poco, va a ir transitando, en términos reales, a rangos más parecidos a US$ 2,70 a US$ 3.

¿Cómo afecta a la compañía este ciclo a la baja?

Ganamos menos plata con las ventas, obviamente. Por otro lado, como afecta a todo el mercado, también bajan los costos, pero nunca es suficiente para compensar la caída de precios. Y sobre todo, afecta la capacidad para contribuir a las cuentas fiscales, a las políticas sociales, educativas, y eso es complicado. En el caso particular de Codelco, en este momento histórico y con esta baja de precios genera una dificultad adicional, debido a que estamos en este desafío de los proyectos estructurales. Adicionalmente a que tenemos que manejar una baja en precio y que genera ciertos problemas de liquidez, tenemos que sostener nuestro esfuerzo de inversión, porque de ese esfuerzo de inversión depende la viabilidad futura de nuestras minas y la compañía.

¿Existe un temor que en un plazo de 30 a 40 años el cobre pueda seguir el mismo camino que el salitre?

El escenario que aparezca un sustituto no es inminente. Si bien está el tema del grafeno y de otro metales que se usan para conducir electricidad, las tendencias no muestran que hayan aparecido sustitutos del la calidad del cobre y de su limpieza, ni al costo.

Lo que sí creo que tiene que preocuparnos, es que tuvimos 10 años de boom minero y esos años hicieron que el sector se expandiera muchísmo: las grandes mineras, pero también las pequeñas y medianas. Ahora, ¿cuál es el primer sector en ajustarse cuando se acaba ese boom minero? En general el de las pequeñas y medianas, y eso es una realidad.

¿En qué se traduce eso?

Eso va a significar un ajuste en la economía chilena. Un ajuste de alunas personas que se dedican a la minería que van a tener que moverse hacia otros sectores, probablemente a los sectores del sur del país; agricultura, pesca, forestal; también construcción y otros, y esas transiciones nunca son fáciles porque las personas tienen familias y un modo de vida.

Es muy importante que las políticas públicas se preocupen de facilitar esas transiciones y de fomentar que los sectores que se ven favorecidos con el tipo de cambio puedan aprovecharlo, y que esa expresión de mejor competitividad se pueda expresar en inversiones. Hay que entender que eso va a ocurrir. ¿Eso es similar a lo que ocurrió con el salitre? Si, en el sentido que cuando declinó el salitre, mucha gente que había migrado a las salitreras tuvo que volver, pero nunca en las dimensiones de ese momento.

¿La minería no va a volver a tener la cantidad de trabajadores del boom minero?

Si hay otro boom minero, sí. Pero claramente en los próximos años va a haber una declinación, y hay que hacerse cargo de esa declinación. Es importante decir que incluso a los precios de hoy, en que todavía Codelco y las grande mineras chilenas tampoco tienen razones para dudar de su sustentabilidad a largo plazo, igual hay un ajuste en el sector minero mediano y pequeño al que hay que prestarle atención, no para sostenerlo artificialmente, sino para entender que va a haber tanto empresarios como trabajadores que van a tener que hacer una transición a otros sectores productivos. Y eso es importante facilitarlo.

¿Cuál es el rango de precios en el cuál Codelco se vería obligada a paralizar la producción? ¿Cuándo deja de ser rentable?

Hay que dar tranquilidad en el siguiente sentido: las tres grandes operaciones históricas de Codelco, El Teniente, Andina y Chuquicamata, son minas que se han ido gastando a medida que las hemos ido explotando, pero que con las inversiones estructurales son proyectos extremadamente atractivos. Son demasiado buenas como activo minero, y la otra cosa que es importante es toda la infraestructura que ya tienen alrededor por su historia. Estar dentro del primer cuartil significa que tendría que desaparecer el 75% de la oferta para que tuviéramos problemas con esas minas. Hay otras operaciones, algunas que rodean a Chuquicamata y Salvador, que son operaciones que están más al margen. Lo que estamos haciendo es un plan para colocarlas en números azules, incluso con estos precios, y también estamos mirando la estructura de esas divisiones, para ver que partes de esas divisiones son competitivas, y cuales no.

¿Y en Salvador?

En Salvador algo de eso pasa. Aparentemente la parte alta, la minería y la concentradora, tienen algunos problemas de costos, pero están cerca, y con el esfuerzo que está haciendo la administración podemos tener números azules. En el largo plazo, si los estudios de prefactibilidad lo demuestran, con Rajo Inca podría ser una mina y una concentradora que no sólo no tenga números rojos, sino que tenga una contribución en términos de producción y excedentes. Lo de la fundición y la refinería tenemos que verlo, pero también está enmarcado en la política nacional de fundición y refinería.

¿Una eventual baja del precio por debajo de los US$ 2 dólares la libra ¿obligaría a la empresa a profundizar medidas como la reducción de costos y la desvinculación de trabajadores?

Nada mágico ocurre cuando el precio pasa de US$ 2 a US$ 1,99. Esas son barreras psicológicas que se crean entre los traders de los mercados especulativos, y por eso se convierten en puntos focales, porque los traders así como crean estas barreras también las validan. Para una empresa de la economía real, que trata de tomar decisiones en base a oferta y demanda y condiciones estructurales del mercado, es menos importante. A la pregunta de fondo, si existen escenarios cataclísmicos en los cuales tenemos que hacer ajustes fuertes, por supuesto que existen. ¿Creemos que son probables? No. Todas las desvinculaciones que se han producido hasta el momento y que se han anunciado, a nosotros nos gustaría no hacerlas más, pero eso no significa que no pueda haber escenarios en que tengamos que profundizar.

Pero, por ejemplo, bajando de números de US$ 1,8 ¿ya sería poco rentable la producción?

Si, pero recuerda que lo que uno no puede hacer es tomar decisiones de permanencia de una división a largo plazo, en base a la fluctuación de corto plazo del precio. Por ejemplo creo que sí es posible tener al menos un negocio de minería y concentradora en Salvador, pero eso tendrán que determinarlo los estudios que se presentarán durante el año.

La Tercera

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