Los países de todo el mundo ya se han metido en sus trincheras para la guerra contra el acero procedente de China. Desde hace unos años, el gigante asiático ha considerado esta materia prima como un producto estratégico, lo que desembocó en una gran inversión hasta convertirse en el principal productor de acero a nivel mundial.

En este sentido, es llamativo que la producción de China del año pasado (822.7 millones de toneladas) sea más del doble que la suma de los cuatro países que le siguen en la lista (Japón, Estados Unidos, India y Corea del Sur). De hecho, si se compara con el dato de México, que a nivel mundial ocupa el puesto trece de los paises productores de acero, el resultado todavía es más escalofriante: la producción de acero del gigante asiático fue casi 45 veces superior a la de nuestro país. Además, mientras la producción de acero laminad de China sigue subiendo año a año, la de México ha caído en el primer semestre de 2015 hasta las 8.7 millones de toneladas mientras las importaciones del material han subido.

Los expertos del sector consultados se remontan a hace años, cuando China comenzó a construir fábricas acereras “sin ningún control ni medidas ambientales”. Además, en el gigante asiático ocurre un fenómeno curioso: los productores de países occidentales no pueden invertir como socios mayoritarios en ninguna de las compañías del país, por lo que crecer en el mercado chino es prácticamente imposible. Otra cosa ocurre en el resto de Asia, donde gran parte de los productores mundiales quieren abrirse camino poco a poco.

Pero el problema clave de la gran producción de las compañías chinas -es casi cuatro veces superior a lo que producía Estados Unidos en pleno auge industrial en la década de los 70- es que, pese a que los chinos son uno de los mayores consumidores de acero, existe un serio problema de sobrecapacidad que les ha obligado a exportar a otros países.

Mismas reglas de juego

Esto ha provocado diversas denuncias de la comunidad internacional por el famoso antidumping, o lo que es lo mismo, China vende el acero a un precio inferior a lo que produce, reduciendo su margen de rentabilidad y generando un tipo de negocio que no es factible, según los expertos, en el largo plazo.

Por ejemplo, Sudáfrica ha denunciado que el precio al que los chinos vendían el acero era un 25 por ciento por debajo de los costes de producción local. En Latinoamérica, las importaciones de acero chino crecieron un 75 por ciento en el último año -según datos de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero)- y ha provocado denuncias por parte de varios países (concretamente, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Perú) al argumentar que el precio del acero chino es un 6 por ciento más bajo que el que procede de otros países. De hecho, tanto Brasil como México han advertido que se producirán oleadas de despidos por los bajos precios de los productos siderúrgicos del gigante asiático.En concreto, Altos Hornos de México (AHMSA) anunció en junio 4,500 despidos y ajustes en su plan de producción ante la avalancha del acero chino y unos 20 días después anunció otros 4,000 despidos, plan que ha sido congelado ante las posibles medidas que apruebe el gobierno de México para frenar el acero chino. En este setido, Altos Hornos perdió en el primer semestre del año 1,883 millones de pesos tras bajar un 35 por ciento el precio del acero por China.

China, en el punto de mira

Estas denuncias no son casos aislados y, en los últimos 15 años, China acumula alrededor de 84 investigaciones de países de todo el mundo sobre la competencia desleal en la siderurgia. En este sentido, el gigante asiático se ha convertido en “enemigo público” de EU, Latinoamérica, la UE, así como de otros países alrededor del globo.

Europa se ha convertido en el alumno aplicado y han entregado, antes del plazo previsto, los deberes poniendo límites del 25.3 por ciento a las importaciones de acero chino. La investigación que dio lugar a estas medidas se inició en junio del pasado año tras una denuncia de la patronal siderúrgica europea (Eurofer) por la que recabaron información sobre las importaciones de China y Taiwán del periodo 2010-2013. Los datos oficiales revelaron que, al año siguiente, las importaciones chinas de acero se habían incrementado más del doble en comparación con el periodo anterior y a precios más bajos.

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El director general de la patronal siderúrgica española (Unesid), Andrés Barceló, señaló a elEconomista, la matriz española de Economiahoy.mx, que uno de los problemas clave es “considerar a China como una economía de mercado, cuando realmente es dirigida”. En esta línea, la patronal española se ha unido a otras 24 asociaciones en la Aegis para conseguir que Bruselas no de a China el estatus de economía de mercado, ya que las compañías españolas no pueden competir con el apoyo del poderoso e intervencionista Gobierno chino.

Desde una de las grandes compañías españolas de acero, Acerinox, se congratulan por estas medidas y afirman que “es un logro importante porque supone un respaldo a la industria europea y busca una defensa de la misma respecto a una competencia desleal”.

El caso del Viejo Continente no es el único y ya hay otros países que están siguiendo sus pasos. En Sudáfrica, por ejemplo, se ha impuesto límites del 10 por ciento en las importaciones de acero del gigante asiático. Respecto a América del Sur, las patronales que participan en Alacero enviaron una carta durante el pasado julio instando a los gobiernos a tomar medidas contra la competencia desleal. De hecho, se están realizando estudios sobre cinco actuaciones de China: dos denuncias son de Colombia y tres de México. En concreto, en el país azteca el Gobierno de Peña Neto ha iniciado una investigación sobre las importaciones de alambrón de acero originarias de China y baraja subir los aranceles o aumentar las cuotas compesatorias para ‘salvar’ al sector acerero. La semana pasada, la secretaría de Economía se reunió con el sector para analizar los resultados del informe de antidumping y están estudiando que medidas tomas al respecto. Por su pare, EU, que también se coloca en el podio de productores, ha abierto varias investigaciones y pretende aplicar límites.

Ahora, sólo queda esperar a ver si las medidas dan sus frutos y se “corta el grifo” al acero del gigante asiático. Por el momento, según los datos del Gobierno de la República Popular de China, la producción ha bajado un 1.8 por ciento interanual de enero a julio de este año.

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