Entidad que agrupa a empresas como BHP Billiton, Bechtel, Antofagasta Minerals y Pacific Hydro, entre otras, remitió misivas a los ministros de Hacienda, Economía y Trabajo. Señala que la normativa, como está planteada, afectará la conflictividad.

Suma y sigue. A las acciones que ya han realizado las cámaras de Comercio de las empresas norteamericanas y británicas con presencia en Chile, además de directamente varias compañías japonesas, cuestionando la reforma laboral que impulsa el Gobierno, ayer se sumó la Cámara de Comercio Chileno Australiana (Auscham).

En una misiva que envió a los ministros de Hacienda, Rodrigo Valdés; Economía, Luis Felipe Céspedes; y Trabajo, Ximena Rincón, criticó el proyecto y ofreció su “colaboración y experiencia” para corregirlo. Se explica que el tono de la misiva es de ayuda y que se da en un entorno de buscar “nutrir y profundizar” el comercio y la inversión entre ambos países.

La Auscham reúne aproximadamente a 120 empresas y personas naturales de diversos rubros de la economía local, entre las que se cuentan grandes mineras como BHP Billiton y Antofagasta Minerals, empresas proveedoras de esta industria y tecnológicas como Worley Parsons y Bechtel, e incluso del sector energético como Pacific Hydro.

De manera firme la carta, firmada por Juan Francisco Mackenna, presidente de la cámara, pone entre sus principales conclusiones que la reforma, tal como está planteada, no sólo no propende hacia la libertad de los trabajadores, sino que derechamente la restringe. Además, se agrega que “el conflicto se promueve, la inversión se podría ver resentida y las dudas se incrementan y perduran”.

Respecto al origen de la propuesta de cambio normativo, se plantea que “desde el envío al Congreso del proyecto de ley que Moderniza el Sistema de Relaciones Laborales, diversas organizaciones y sectores han dado cuenta de sus opiniones y comentarios del contenido de esta iniciativa. Lo anterior, no sólo por el escenario económico actual y proyecta do, sino que principalmente por los efectos que esta reforma, tal como está planteada, podría tener en la productividad y competitiva y su incidencia en la inversión extranjera en el mercado chileno”, establece el documento.

Se agrega que, de acuerdo con la visión compartida de sus asociados, entre los diversos actores que conforman una empresa puede haber, de manera legítima, intereses que no son necesariamente concordantes.

“Incluso en algunos casos pueden ser antagónicos. Por ello, creemos fundamental que el objetivo de una iniciativa de esta naturaleza ha de ser la convergencia de dichos intereses a través de diálogo y la minimización de los factores de conflicto”, complementa Mackenna en su carta.

Reemplazo en huelga

Otro punto sensible para la organización es el reemplazo de trabajadores durante una huelga. A juicio de la entidad, la imposibilidad de hacerlo es, en la práctica, una promoción de la paralización de las empresas como medida de fuerza.

“Dependiendo de la activodad, las consecuencias económicas que de ella deriven pueden ser graves o muy graves para una economía como la chilena”, se advierte.

Los asociados a la Auscham también plantean que la experiencia empresarial de sus asociados da cuenta de que esta propuesta no va en el sentido correcto. “Por el contrario, fomenta las posiciones más radicales y no representativas que tendrían el poder de paralizar una empresa”.

Pulso

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