Fernando Hernández Sánchez es decano del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos de Minas y Energía del Principado, entidad organizadora junto con la Cámara Minera de Perú, del Congreso mundial de minería, energía y metalurgia que se celebra desde hoy y hasta el próximo viernes en la ciudad, movilizando a unas 600 personas, entre ellos destacadas personalidades de este ámbito, tanto a nivel político como empresarial.

-¿Con qué apoyos cuentan para desarrollar una cita así?

-Económicamente ninguna Administración nos ha dado un euro. Ha sido iniciativa privada completamente. Por mucho que se les llene la boca, lo único que hemos recibido ha sido intentos de ayudas en especie y buenas palabras, quedamos pendientes de una subvención que saldrá pero vincularlo todo a a ayudas públicas… Es como el caso del Ayuntamiento de Gijón que presume de tener subvenciones y en el mes de marzo tenía gastado todo el presupuesto para 2015 pero hasta el momento no hemos recibido subvención alguna. Eso es un mérito a tener en cuenta.

-¿Y el gobierno regional?

-Organismos del Principado que se dedican a gestionar con las empresas como el Idepa o Asturex no están presentes, ni tampoco FAEN. No hay un apoyo de los organismos del Principado. El único que hemos tenido ha sido del director de Minería, Isaac Pola. De la otra parte de la Administración hemos recibido buenas palabras, nada más.

-¿Qué supone para la región la presencia de empresarios mineros del máximo nivel?

-Aquí tenemos a los principales responsables de explotaciones mineras de México y la zona de Perú, Chile y todo el Arco Pacífico donde hay explotaciones de 3.000 y 4.000 millones de dólares. No hay nada comparable en España. Estamos poniendo en contacto a empresarios asturianos con estas empresas a las que resulta muy complicado llegar.

-¿Por qué el empeño de realizar esta cita en Asturias?

-Primero porque resulta mucho más fácil que realizar misiones comerciales como hace Asturex, que se convierten en un viaje muy organizado y aquí llegan más receptivos, sin la presión del día a día de la empresa.

-¿Qué pueden aportar esos empresarios a Asturias?

-Son clientes potenciales. De hecho, Asturias tiene un potencial que no acabamos de entender. Estos países tienen un grave problema social: las comunidades indígenas que no quieren las minas son capaces de parar un proyecto de 3.000 millones de dólares, como ocurrió en Cajamarca, donde las comunidades locales no ven la minería como una oportunidad. Es como lo que pasaba en Asturias hace 20 años, que era una región oscura, con los ríos llenos de carbón, escombreras por todos lados y en apenas dos décadas que comenzó toda la reconversión del carbón hemos pasado de ser la Asturias negra a la Asturias, paraíso natural. Somos capaces de compaginar industria primaria con ese eslogan turístico que es algo que cuando se habla con los empresarios de fuera no llegan a entender el concepto de una minería sostenible y respetuosa con el medio ambiente. En ese sentido sí que nos ven como un ejemplo a seguir. Eso es lo que deberíamos exportar porque ellos están ahora como nosotros en los años ochenta.

-¿En qué situación se encuentran los ingenieros técnicos de minas en Asturias?

-En general con un nivel de paro bastante alto. De los 2.800 colegiados que somos en Asturias, rondamos los 250 desempleados más o menos. Ha bajado algo sobre los 400 de los momentos peores pero básicamente porque muchos de ellos trabajaban en obra civil y obra pública que se ha parado. Algunos están repartidos por estos países representados aquí en el congreso.

-¿Es Sudamérica el destino laboral de sus colegiados?

-Muchísimos me han preguntado estos días si se van a recoger currículos y aunque no es una feria como tal sí que tendrán oportunidad de contactar directamente con los empresarios que contratan, que es mucho mejor que un foro de empleo. Creo que aquí van a tener una oportunidad más real. Nuestro perfil del colegiado está entre 35 y 45 años, parado, con 12 o 15 años de experiencia.

-El Gobierno deja en suspenso la ley de servicios profesionales, ¿aliviados?

-En contra de lo que opinaban todos los colegios yo creo que tenía una parte buena y otra no tan buena que es que a ninguno nos gustaba que nos fiscalizasen más. Lo bueno de la ley era que iba a hacer una regularización real de los trabajos en España. Tenemos una ley de 1985 que regula qué puede hacer un ingeniero o un ingeniero técnico y en nuestro colectivo se amparan en una norma de 1968. La sociedad ha cambiado mucho por eso es necesario que se produzca esa regularización. Nosotros llevamos un nombre que nos identifica con las minas de carbón aunque el 90% de los colegiados trabaja en obra civil, instalaciones eléctricas o en la Administración y dirección de empresas. Y eso hay que tenerlo en cuenta.

Ine.es

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