La baja productividad de los trabajadores en la minería chilena, además del descenso del precio del cobre, es una de las mayores piedras en el zapato que tiene el sector. Esto, porque le resta competitividad frente a otros países.

Ante este escenario, los proyectos mineros se están diseñando con dotaciones sustancialmente menores a las de una década atrás, según muestra el estudio sobre Fuerza Laboral de la Gran Minería 2014-2023, elaborado por el Consejo de Competencias Mineras y Fundación Chile. El objetivo es recuperar parte de la productividad perdida. En los yacimientos que se explotan este indicador alcanza a las 0,059 toneladas de cobre producidas por persona por año, mientras que en 2004 era de 0,106 toneladas. A su vez, en el caso de que no se sume ningún nuevo proyecto a 2023, la producción se reduciría a 0,037 toneladas.

Sin embargo, si a las minas actuales se suman nuevos proyectos, la productividad alcanzaría las 0,054 toneladas por trabajador, una cifra levemente por debajo de la actual. No obstante, la relación es distinta si no se consideran las iniciativas que hoy operan -y que presentan menores leyes de mineral- y solo se tienen en cuenta los proyectos nuevos. En ese caso, la productividad hoy sería de 0,182 y a 2023 se incrementaría a 0,220 toneladas por persona (ver infografía).

Menos empleo

Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero, comenta que a 2023 el sector requerirá de 27 mil personas en puestos de trabajo, seis mil menos que las estimadas en la versión anterior del mismo estudio. Esto considera tanto los retiros potenciales por edad -que llegan a 16 mil trabajadores- como las nuevas plazas requeridas por proyectos que entran en operación, explica el ejecutivo.

Agrega que la menor demanda por empleados se debe, sobre todo, a la postergación de proyectos, sumado a una serie de políticas agresivas de control de costos para compensar el bajo precio del cobre.

Villarino sostiene que hoy a la industria, más que la cantidad de trabajadores requeridos, le preocupa la calidad de las competencias de estos. “Hoy el foco está puesto en la productividad laboral, debido a la baja en el ritmo de crecimiento. Para ello, la adopción de estándares en el mundo formativo será clave para satisfacer los requerimientos de la industria”, dice. La incorporación de tecnología y la capacidad de pensar nuevas formas de desarrollo de la industria se vuelve cada más primordial, afirma.

Estándar insostenible

“La industria minera se dio cuenta hace algunos años de que sus estándares no eran sostenibles y que debía tener un enfoque diferente si quería mantener su competitividad”, puntualiza Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining. Dice, eso sí, que aún no está claro que este sector haya avanzado todo lo que necesita, por lo que diseñar los proyectos con menores dotaciones mejorará la productividad, pero habrá que ver en qué medida. Explica que a pesar del impacto en el empleo, se sumarán nuevas operaciones y se expandirán las actuales, por lo que el número de empleados en términos absolutos aumentará.

Neftalí Carabantes, ex subsecretario y gerente del programa minero de la Universidad Central, señala que detener el descenso de la productividad “pasa necesariamente por que los futuros proyectos tengan un estándar de funcionamiento diferente, con mayor innovación y desarrollo de eficiencias; no necesariamente con menos personas requeridas, pero sí con mayor estándar formativo”.

Seis mil personas menos a las estimadas hace un año por el mismo estudio se necesitarán en la minería entre 2014 y 2023.

0,059 toneladas al año produce cada trabajador hoy. Solo con proyectos nuevos la productividad llegaría a 0,220 toneladas en 2023.

EyN

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