Las mineras agrupadas en la Cámara Argentina de Empresarios Mineros buscan instalar un proyecto para conformar un Observatorio de la actividad que les permita, por un lado, aceitar el diálogo con las comunidades que hoy no aceptan la actividad y, por otro, generalizar estándares para una minería sustentable, es decir, amigable con el ambiente y la sociedad.

Con esta intención, autoridades y representantes de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) presentaron al Papa Francisco semanas atrás una propuesta para crear un observatorio minero regional.

El titular de la CAEM, Martín Dedeu, está presentando también por estos días el proyecto en la reunión del Organismo Latinoamericano de Minería (OLAMI) en Toronto, Canadá.

Las preocupaciones de los empresarios giran en torno a la falta de diálogo social con las comunidades originarias, la ausencia de límites y regulaciones justificadas y, al mismo tiempo, los controles inexistentes o deficientes por parte del Estado sobre los recursos naturales. También les preocupa la creación de empleo genuino y sustentable una mayor industrialización del ciclo minero.

Postulan, además, que la discusión de la minería a veces, inclusive, divide a las familias y no ayuda a la paz social en las regiones afectadas.

Sobre la base de estos puntos, desde la CAEM proponen crear un Observatorio Minero conjunto entre las empresas, la Iglesia y otros cultos, organizaciones y entidades civiles y representantes de pueblos originarios, específico para América Latina, con el fin de articular los intereses y preocupaciones “y servir como espacio de encuentro, participación, integración y diálogo sincero”.

Quizás, analizan, puedan alcanzar de esta manera una acuerdo sobre puntos esenciales que se conviertan en un compromiso firme que deberá ser respetados por todos. No sólo se refieren al medioambiente sino también a la mejor distribución de la riqueza entre la Nación y las comunidades locales. Entre los postulados, pretenden establecer pautas de racionalidad con entes independientes y objetivos que puedan comunicar para contrarresten los “mitos y prejuicios con verdades científicas”.

El Observatorio permitiría, dicen, incluir en el debate a la Iglesia y demás actores a modo de poder prevenir y, eventualmente, mediar en conflictos en torno a la minería o, al menos, aportar un espacio institucional para intervenir con autoridad.

“Queremos que el observatorio sea una institución confiable, validada por todos los actores y, en particular, por las comunidades locales, y creemos que expresa la voluntad de diálogo de la minería y la búsqueda de consensos en la sociedad”, explicó Dedeu. “Somos conscientes del rol trascendente que tiene la actividad en el desarrollo del país y de su responsabilidad”, planteó, y adelantó que el proyecto tiene por objetivo extenderse a otros países de América Latina.

Fuente:Cronista

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