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España:Hunosa solicita 4 sondeos en busca de reservas de carbón a explotar con minas a cielo abierto

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España:Hunosa solicita 4 sondeos en busca de reservas de carbón a explotar con minas a cielo abierto

La empresa minera pública Hunosa (Hulleras del Norte S.A.) ha solicitado la concesión de cuatro permisos de sondeo al Principado de Asturias, a través de los cuales pretende analizar la existencia de reservas de carbón en las Cuencas que sean susceptibles de ser explotadas con minas a cielo abierto. Actualmente, la hullera pública continúa sacando mineral de seis minas, todas ellas subterráneas, en las comarcas del Nalón y del Caudal. La petición del permiso de investigación por parte de Hunosa llega en un tiempo en el que el Gobierno central ha dejado claro que, en el nuevo Plan del Carbón que se está negociando, va a apostar por la minería a cielo abierto en detrimento de la de interior, que necesita de más ayudas para mantener su producción y más personal.

Las cuatro solicitudes de sondeo del suelo en busca de carbón que pueda ser extraído en explotaciones a cielo abierto se circunscriben al área central de Asturias, a territorios ubicados en las comarcas mineras, y a suelos que son propiedad de la propia empresa. Hunosa sigue teniendo en las comarcas carboneras un total de 43 millones de metros cuadrados de suelo. El objetivo de Hunosa es conocer el volumen de estas reservas de mineral y saber si su extracción podría ser rentable sin la necesidad de recibir ayudas gubernamentales como las que actualmente perciben las minas subterráneas. Con esta premisa, Hunosa quiere que la actividad minera de la empresa pública continúe más allá de 2018. Con los actuales planes de cierre y de ayudas aprobados por la Unión Europea (UE) todos los pozos de la hullera estatal deberían cerrar antes de finales de ese año, ya que no son rentables económicamente si se suprimen las ayudas.

A finales del año pasado, la presidenta de Hunosa, María Teresa Mallada, aseguraba que «es una pena que, por decisiones anteriores, la empresa no cuente a día de hoy con explotaciones a cielo abierto». Según la máxima dirigente de la hullera, con estas explotaciones en funcionamiento «se podría lograr el anhelado objetivo de la rentabilidad». Mallada no confirmó entonces si iba a reintroducir a la hullera en el negocio del cielo abierto, pero sí dejó claro que la empresa pública, al igual que las privadas, «tiene el reto de intentar ser competitiva antes de 2018. En el caso de Hunosa esa competitividad pasa por complementar la extracción de carbón, que es difícil que sea viable por sí misma, con actividades que sean rentables».

Hunosa dejó de explotar sus cielos abiertos en el año 2000, una actividad a la que había dado inicio en el año 1977. Las mayores cortas se situaban en los montes que unen los valles del Nalón y del Caudal, y ocupaban unas 800 hectáreas. San Víctor, La Matona, La Mozquita, Coto Bello, La Braña del Río, L’Abeduriu y El Cantil eran las principales minas, y de ellas se llegaron a sacar 821.000 toneladas de carbón anuales (actualmente de los pozos subterráneos se extraen 700.000), pero con un alto coste ambiental y paisajístico. Los planes de ajuste y las presiones sociales y políticas llevaron a la compañía a cerrar estas explotaciones.

Los cuatro permisos de investigación del subsuelo para la posible extracción de carbón no son los únicos proyectos de este tipo en la región. En el Suroccidente la empresa Carbonar pretende impulsar una nueva mina a cielo abierto, en este caso en Cangas del Narcea, dentro de los límites del parque natural de las Fuentes del Narcea.

Con la supresión de las ayudas a la producción de carbón a finales de 2018 -o antes, si el Gobierno sigue a este ritmo de disminución de las subvenciones- las minas subterráneas de las Cuencas no sobrevivirán.

El nuevo Plan del Carbón y el real decreto que incentiva el consumo de mineral autóctono en las térmicas priorizan el uso y la extracción de carbón en minas a cielo abierto antes que de las subterráneas. Las necesidades de personal en este tipo de explotación son menores y su mecanización es mayor. De esta forma, sus costes por tonelada extraída son menores que las de las explotaciones bajo tierra. Esta distribución favorecerá sobre todo a Aragón, donde únicamente quedan minas a cielo abierto.

Fuente: La Nueva España

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