En promedio la actividad aporta a la Argentina un 6% del Producto Bruto Interno, genera miles de puestos de trabajo y sus proyectos tienen viabilidad superior a los 30 años. La minería moderna usa en forma controlada el recurso hídrico, no lo derrocha.

A raíz de la suspensión de las obras en la construcción de la mina de sales de potasio de Vale en Malargüe, sale a la luz la importancia que tienen los proyectos mineros sustentables para sostener economías regionales y provinciales, y cuales son los destinos que tienen sus producciones, que van desde fertilizantes minerales, hasta la medicina.

Demostrado está por estos días la importancia que tiene la minería no contaminante y vinculada al desarrollo sustentable en distintas partes del país, el aporte que realizan a las comunidades y provincias con trabajo directo e indirecto que en muchos casos, como venía sucediendo en Malargüe y en Mendoza se cuentan por miles.

Hoy la minería sale a apuntalar otras economías, el caso de Vale, uno de ellos, el potasio que está en el subsuelo malargüino tiene el propósito de recuperar millones de hectáreas para la agricultura en Brasil, y de ser necesario también el nutriente mineral enriqueciera tierras en la Argentina.

La minería moderna se actualiza con las últimas tecnologías
No queda dudas que la minería sustentable es eje de desarrollo, que el ciudadano, el comerciante o el empresario ve, porque genera fuentes trabajo, que todos los meses se cristaliza en sueldos que son el circulante que sostiene a otras actividades económicas.

La minería es el primer eslabón, porque es la madre de las industrias, de ella se genera todo, desde lo contenedores que sirven para la exportación de carnes, las maquinas que siembran y cosechan la producción en el campo, hasta la medicina que se nutre de muchos minerales y metales para que tengamos una vida mejor.

La minería sustentable todos los días rinde examen para demostrar que con los adelantos tecnologías actuales no perjudica a la agricultura, es más llega a ella con fertilizantes minerales como el potasio, o el sulfato de calcio.

Con respecto al agua, la minería no contaminante no derrocha agua, la usa en forma controlada y muchas veces la recicla para crear oasis en el medio de la nada, un dato no menor: un ingenio azucarero consume 610 toneladas de agua por cada 100 toneladas de caña molida, en promedio 6,1 metros cúbicos de agua por tonelada, en contraposición de una molienda de grandes dimensiones que trabaja con 110 toneladas de mineral y sólo en promedio necesita de 0,50 metros cúbicos por cada tonelada.

En relación al crecimiento del Producto Bruto Interno a la Argentina, en 1996 la actividad generaba en promedio en todo el país un 0,4%, hoy supera el 6%, de lo que se desprende que las inversiones que se realizan son millonarias, que los proyectos tienen larga vida, siempre superior a los 30 años. En Malargüe la viabilidad se ha proyectado a 60.

Fuente: Sitio Andino

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