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¿Sabes quién fué José de la Borda Sánchez?

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Este legendario personaje de la minería en México, Don José de la Borda de padre francés (Laborde) y madre española (Magdalena Sánchez) nació en Jaca, en los Pirineos, en 1699. En 1716, a los diecisiete años, emigró a la Nueva España siguiendo los pasos de Francisco, su hermano mayor, quien después de haber llegado a Taxco ocho años antes ya era propietario de la mina de plata “La Lajuela”. Después de su matrimonio en 1720 y tras de haber explotado la mina conjuntamente con su hermano, José se asocia con Don Manuel de Aldaco para explotar el mineral de Tlalpujahua, donde obtiene una bonanza en 1743.

A los cuarenta y cuatro años era ya un hombre acomodado; sin embargo es a partir de la muerte de su hermano Francisco cuando la vida de José de la Borda lo lleva a la cúspide de su fortuna y riqueza,  convirtiéndolo en una de las leyendas de su siglo y el siguiente.

Heredero de “La Lajuela”, Don José regresa a vivir a Taxco y en 1748 descubre la riquísima veta de San Ignacio, cuya abundante producción de plata de alta calidad perdura durante nueve años convirtiéndolo en uno de los hombres más ricos del país. Su generosidad y largueza lo llevan entonces a construir de su propio peculio en 1751 la monumental parroquia de Santa Prisca. como una muestra de agradecimiento a Dios por sus bendiciones y el mismo supervisaba cada detalle de la construcción.

Al agotarse la veta de San Ignacio, la suerte cambió para don José de la Borda que tuvo salir de Taxco para radicar primero en Real del Monte, hacia 1760, y luego en Chontalpa, en 1761. Prácticamente se encontraba en bancarrota y tuvo que vender la custodia que había mandado a hacer para Santa Prisca, con esto puedo irse a Zacatecas a trabajar en la mina “La Quebradilla” donde quedó aún más pobre, pero no desistió y con el poco dinero que le quedaba abrió la mina “La Esperanza” con la que hizo una increíble riqueza. En 1776, afectado de varias enfermedades, presintió que le quedaba poco tiempo por lo cual dejó Zacatecas y emprendió su viaje a Taxco, por su estado de salud se hicieron varias escalas en el camino hasta llegar a la villa de Cuernavaca donde su hijo Manuel tenía una espaciosa casa. Les costó mucho trabajo convencerlo de no seguir su camino a Taxco y el 30 de mayo de 1778 falleció don José de la Borda.

Borda generoso

Una de las fortunas mas fabulosas que en México se recuerdan, fue la del minero español José de la Borda Sánchez . Borda se hizo famoso por su prodigalidad,su caridad y magnificencia  , sobre todo en materia piadosa,porque cuanto mas riqueza daban sus minas,más derrochaba él en dádivas  y servicios a la iglesia católica, por lo que llegó aplicársele en los días de su mayor prosperidad y filantropía este refrán: “Dios a darle a Borda y Borda a darle a Dios”.

Todo Taxco era de Borda. Se dice que para que las casitas de la villa presentaran un bello aspecto panorámico ,regalaba teja roja a los vecinos,logrando así el tono alregre de los tejados que son el encanto de la población.  Amaba aquel pueblo porque allí cerca y allí abajo,estaban las vetas argentiferas,que le enriquecieron y aún pueden verse en Temixco,los caminos que él mando abrir para que pasaran las recuas cargadas de barras de plata hacía México,llamándose a eso antiguamente a eso ” La conducta de plata“.

Pero lo que vino a darle mas celebridad fue la construcción de la iglesia de Santa Prisca. En esa joya colonial de la arquitectura,la escultura y la orfebrería gastó el opulento minero una cuantiosa fortuna en sus últimos años. La iglesia la erigió para su uso particular y poco antes de morir la dono al pueblo poniéndola a disposición del “Arzobispado de la Metrópoli”.

prisca

 

Herencia de Borda en la famosa calle Madero

La construcción de la Casa Borda de la Ciudad de México fue iniciada por su propietario en 1775. A los setenta y seis años y en una época en la que la esperanza promedio de vida era mucho menor, el viejo luchador quiere rematar la obra de su vida con un último empeño. Su hijo Manuel ha preparado para él una casa de reposo con un inmenso jardín y un lago interior en Cuernavaca, el famoso Jardín Borda, pero Don José quiere dejar una muestra de grandeza en la capital del país.

Es así como adquiere la manzana completa que hoy limitan las calles de Madero, Bolívar, Motolinía y 16 de Septiembre; su idea era la de construir la mansión solariega más importante en el centro de la ciudad de México, “con un patio tan grande como la plaza mayor de un ideal pueblo del virreinato”. La casa, según comenta Manuel Toussaint, “Debería estar limitada por las cuatro calles… y un largo y continuo balcón le permitiría caminar alrededor de su propiedad sin descender a la calle.” “Este propósito nunca se realizó, pero varias casas en la actual avenida Madero y la calle Bolívar están unidas por un balcón como el antes mencionado.”

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Alicia Flores

 

 

 

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