La abstracta concepción de la fe hace a muchos seguir impulsando una idea o proyecto, aunque esto signifique acabar con los recursos naturales. Ya lo dijo el obispo de la Diócesis de La Paz, Miguel Ángel Alba Díaz, en su perorata de legitimización del gobierno peñanietista:

“la fe y la esperanza se concentran en el nuevo Gobierno Federal”. Esa declaración es compartida por los inversionistas de los proyectos mineros canadienses: La Pitalla de Vista Gold y Los Cardones de Desarrollo Zapal.

En 2012 ambas mineras, a pesar del rechazo generalizado por su introducción a la provincia sudcaliforniana, mantuvieron un rayo de ilusión con el líder del ejecutivo nacional. Los Cardones (antes Concordia o Paredones Amarillos) planteaban una postura firme. La Pitalla, en uno de sus últimos comunicados, expuso su seguridad en el gobierno entrante.

Uno de los asuntos que se convirtieron en un parte aguas fue el 1er Foro de Políticas Públicas de la Minería. El presidente de la Asociación Nacional de Directores de Minería y ex colaborador del presidente Enrique Peña Nieto, Raúl Cruz Ríos, quien presidió la reunión en la capital de Baja California Sur, fue uno de los primeros en traer esperanza a los pobrecitos empresarios. No importan los daños que significaría para la gente y el ambiente.

El director general del Instituto de Fomento Minero y Estudios Geológicos del Estado de México durante la gubernatura de Peña Nieto en 2005-2011, manifestó su confianza en la administración priísta y que ésta apoyará al sector de la “minería moderna”.

La mala suerte para los sudcalifornianos no finaliza. Un inexperto Juan José Guerra Abud fue nombrado para ocupar la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Investigadores lo han criticado por su poca experiencia en temas ambientales y gran conocimiento en economía. En una entrevista exclusiva para El Universal, dijo: “La Semarnat debe ser facilitador del crecimiento económico […] Respetando las normas y las leyes, y hacerlo de manera sustentable”.

A pesar de que en el Pacto por México, signado por las tres principales fuerzas políticas (PRI, PAN, y PRD) se busca que las grandes compañías mineras paguen regalías, asunto que podría alejar a los inversores, César Castruita, en su columna en la Crónica, dibuja un escenario igual o más positivo para los grandes mineros En México. El 2013, como Peña Nieto aseguró, será el año de la transformación económica del país.

El 2013 es un año decisivo, el gobierno priísta federal dará una muestra de lo que será su política productiva y medioambiental. ¿Realmente le interesará la protección de los recursos naturales? ¿Baja California Sur estará influenciada por las decisiones centralistas? ¿El sentir del pueblo sudcaliforniano será tomado en cuenta? ¿El PRI obedecerá a sus ciudadanos o entregará a las empresas canadienses el territorio?

Mientras tanto, La Pitalla y Los Cardones se niegan a retirarse, huelen dinero y lo quieren todo, a como dé lugar, sin importar si destruyen la media península más hermosa de un país tercermundista a la venta llamado México.

octavodia.mx

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