España .- DESDE su creación en 1986 la Asociación Cultural Museo Minero, una entidad sin ánimo de lucro formada básicamente por personal voluntario vinculado a la minería, ha sido la encargada de recopilar una ingente cantidad de material y documentación procedente de las antiguas explotaciones mineras de Bizkaia que hoy día forman parte del singular bagaje histórico que atesora el Museo de la Minería del País Vasco, ubicado en Abanto-Zierbena.

Un legado en el que sobresalen las grandes piezas de la minería y la siderurgia, amén de una ingente suma de herramientas u objetos de uso común entre los mineros y trabajadores, y que hasta ahora habían dejado en un segundo plano a otro tipo de testimonios de la cultura y la historia de la minería del País Vasco y especialmente de la zona minera de Bizkaia, como es la pintura.

Una situación que ahora pretende corregirse ofreciendo desde hoy mismo la posibilidad de contemplar en la sala de exposiciones del museo de Gallarta una mirada retrospectiva sobre la visión que diferentes artistas plásticos de diferentes etapas y corrientes han reflejado de esta comarca y de su actividad minera.

Se trata de una cuidadosa selección de 16 cuadros, en los que pintores como Ismael Fidalgo, Marcelino Bañales, Alberto Gómez Etxarte, Alfredo Momoitio, Tellaetxe Elorriaga, Loizaga ó Rodrigo Pérez, entre otros, plasmaron una visión artística del paisaje y del paisanaje de la minería que se mueve entre el realismo clasicista hasta el expresionismo o el surrealismo.

“Con esta iniciativa pretendemos poner en valor la pinacoteca que en estos años ha logrado recopilar el Museo de la Minería ya que, a pesar de que en las diferentes salas de la exposición permanente haya expuestas algunas de estas obras, la mayoría de ellas no han sido expuestas en público”, reseña la comisaria de la exposición, Itziar Cermeño.

La razón de que este fondo artístico sea en su mayor parte desconocido para el gran público se debe al hecho de que de las cerca de 70 obras con las que cuenta el Museo de la Minería, tan solo una, El Minero Azul, del cántabro Rodríguez Pérez, haya sido una obra de encargo del museo; mientras que el resto “son donaciones, algunas de ellas muy recientes, que han hecho sus propietarios o los propios autores”, destaca Cermeño.

PAISAJES MINEROS

La fuerza cromática del paisaje destaca en la exposición

La colección que se presenta desde hoy, y que presumiblemente estará abierta al público varios meses, comprende obras realizadas en óleo, acuarela, dibujo, acrílico, pastel e incluso con técnicas mixtas que combinan el lienzo con madera o goma, formando un amplio elenco de expresiones en los que el paisaje y algunos significativos rincones mineros tienen clara preponderancia sobre los propios mineros como motivo.

El Museo de la Minería del País Vasco es un centro dedicado al estudio, protección y difusión del conocimiento del patrimonio industrial de la minería, un rico legado en forma de restos industriales distribuidos por toda Meatzaldea y Enkarterri. Desde la impresionante Corta Concha II, minas como La Elvira, hornos como los de Sopuerta y Ortuella, planos inclinados y pozos como el Ustión o el Parkotxa, en La Arboleda (Trapagaran), o grandes piezas como los trómeles para el lavado del mineral o los castilletes de los tendidos aéreos, son solo algunas de las riquezas naturales que el museo se encarga de guardar.

Restos de cuyas características, ubicación e historia los visitantes se pueden informar en el museo y que desde hace muchos han proporcionado una singular visión a artistas de muchos puntos de Bizkaia, no solo de Meatzaldea, Ezkerraldea o Enkarterri. “Nuestra intención es dar a conocer estas obras en su totalidad por lo que en los próximos meses seguiremos ofreciendo nuevas propuestas a las que se sumará alguna nueva donación que está a punto de confirmarse”, apunta Itziar Cermeño.

El Museo Minero, un antiguo matadero reconvertido en una obra de arte en sí misma, se haya ubicado junto a la gran corta de la mina Bodovalle de explotación a cielo abierto del mineral de hierro. Allí se encuentra el punto a cielo abierto situado a menor altitud de todo Euskadi: a 20 metros bajo el nivel del mar. Una circunstancia que llamó la atención de Etxarte, que lo reflejó en una de la obras expuestas.

Fuente: Deida

(Visited 2 times, 1 visits today)

Comentarios

comments

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here