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En Chile invertirán 100 mil millones de dólares en la minería en 8 años

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Chile.-El peso del cobre en la economía chilena es predominante. Representa una importante porción de su producto interno bruto y más allá de ideologías, la sociedad chilena lo ve como una riqueza y por lo tanto, las resistencias de quienes advierten sobre potenciales riesgos ambientales son menores. “El cobre es el sueldo chileno”, repiten distintos protagonistas consultados, a la hora de definir el producto estrella de este país. Tiene una especial incidencia en la confección de los presupuestos públicos, dado que su aporte a las arcas del Estado es muy significativo y en las últimas dos décadas, a través del impulso al denominado “clúster minero”, se han desarrollado una gran variedad de empresas e industrias conexas con alto grado de tecnología, que le agregan mayor valor a la producción minera.

La minería es la principal actividad económica del país; entre 2006 y 2011 representó el 16,4% del PIB. A precios corrientes, la producción minera constituyó cerca de un 15% del PIB en 2011. “Esta cifra era de 8% en 2003 y llegó a 21% en 2007”, comentó Diego Gianelli, economista uruguayo radicado en Chile.

Gianelli señaló además que las exportaciones mineras, medidas en dólares, representaron en 2011 un 60% del total de las exportaciones de bienes, nivel similar al exhibido en 2012. Hace diez años, representaban tan solo el 39%. En cuanto a la producción física, ha estado estable desde 2009 “en unos 2,8 millones de toneladas”.

En materia de empleo, la minería directamente solo contrata a 260 mil empleados, apenas un 3,5% del empleo total. Pero esa cifra indirectamente se multiplica varias veces. “Como antecedente, en 2009 contrataba 156 mil, por lo que su plantilla directa aumentó un 60% en cuatro años. En el 2002 empleaba 80 mil personas, aproximadamente 1% del empleo total”, apuntó el economista. A su vez, el salario en el sector “está creciendo casi 6% en términos reales, 2,5 puntos sobre el promedio y solo debajo del sector construcción que crece 6,5%”.

Para 2012, existe una proyección al alza de los ingresos derivados de la minería de 7% frente a los resultados del año anterior, especialmente impulsados por el cobre.

Según Alberto Salas, Presidente de la Sociedad Nacional de Minería de Chile, este crecimiento se explica “por el enorme potencial geológico del país, pero también por el alto nivel de calificación de sus trabajadores, ejecutivos y empresarios, así como por un adecuado marco institucional, político, jurídico y económico”.

Clúster gigante

El Programa Clúster que en primera instancia desarrolló la compañía anglo australiana BHP Billiton, tiene como objetivo elevar la competitividad de las empresas proveedoras y contratistas nacionales para transformarlas en compañías que puedan competir en el mercado global. Se convocó a proveedores con potencial de desarrollo para resolver en conjunto las operaciones más desafiantes del sector que hasta ese momento carecían de soluciones satisfactorias. A ese proceso se sumó luego Codelco, el gobierno hizo suyo el plan y dado el éxito obtenido, se estima que a la brevedad se integrarán las demás empresas. En conjunto, se espera desarrollar y fortalecer a más de 250 proveedores en 8 años.

“La industria minera, desde fines de los años ochenta, sufre un cambio estructural bastante profundo, al transformarse desde una industria verticalmente organizada, que buscaba satisfacer internamente todas sus necesidades, a una industria mucho más abierta, en donde empieza a contratar externamente muchas operaciones”, explica Osvaldo Urzúa, responsable del clúster en BHP.

Las grandes compañías comenzaron a tercerizar algunas operaciones que no son propias, como la hotelería o la alimentación, por ejemplo. “Pero también lo hicieron con otras actividades más específicas, como los movimientos de tierra, preparación de las mallas para las tronaduras, operativos de seguridad, entre muchas otras”, añadió.

Actualmente, del personal afectado a las minas, uno de cada tres es empleado de la compañía y los otros dos, de los contratistas.

Red de empresas

En Chile, el número de empresas que están vinculadas de una forma u otra a la minería son entre 3 mil y 4 mil, grandes, medianas y pequeñas, proveedoras locales y algunas internacionales que se instalaron en el país.

Muchas empresas se desarrollaron gracias a esta actividad, afirma Urzúa. “La escala a la que ha llegado la minería y su grado de sofisticación, obliga a las empresas a las que se contrata, a que avancen en tecnología e innovación. Y nadie puede dormirse en esa cadena. La exigencia transformó a todos”.

Ejemplificó que para mantener los niveles de producción, “se requiere movilizar mucho más roca, debido a que la concentración del mineral en la piedra va bajando. Y eso no quiere decir que se pueda duplicar toda la operativa. Donde poníamos un camión no podemos poner dos, porque la mina colapsaría o no habría más camiones en el mercado. Entonces el secreto está en pasar de un camión por hora a 1,3 camiones por hora y que la productividad sea mayor”.

En la mayor mina de cobre del mundo, Mina Escondida, BHP desarrolló al máximo su plan de clúster, ya que en el proyecto interactúan decenas de empresas. Además de la operativa minera en sí, está el desarrollo de lo que llaman “campamento”, pero que en realidad es una ciudad donde habitan entre 7 mil y 10 mil personas, dependiendo de la intensidad del proyecto que se esté desarrollando. Se necesitan servicios de energía, agua potable, alojamiento, seguridad, control de tránsito -hasta semáforos hay en las calles de esta pequeña ciudad operativa las 24 horas del día- y todos son servicios provistos por otras empresas.

Tecnología aplicada

Un rubro donde hay un incipiente desarrollo pero de gran potencial, es el de la industria del software. Aplicaciones para el control de la flotación del mineral en las piletas de decantación, aplicaciones vinculadas a la geo-referenciación, la distribución de explosivos y el impacto en la roca, sistemas de seguridad o telecomandos de las máquinas excavadoras que se manejan a distancia con un joystick. Todo esto se está incorporando en Chile, ante el desafío de hacer más eficientes los procesos para mantener los márgenes de ganancias en procesos de costos gigantes.

Inversiones

Según cifras proporcionadas por Codelco (la minera pública) para los próximos ocho años se estima que la inversión en minería llegará a US$ 100.000 millones, correspondiéndole el 25% de ello a la empresa estatal. Para poder concretar todos los proyectos existentes, se necesitarían 100 mil profesionales y técnicos capacitados.

Las proyecciones permiten afirmar que Chile afianzaría su liderazgo en la participación en el mercado cuprero internacional, alcanzando una participación de 37,7% del mercado global para 2014, según las estimaciones de Codelco.

El alza del precio del metal en una media histórica, se ubica próximo a un dólar por libra, pero actualmente se cotiza en 3,5 dólares por libra. Sin embargo, los agentes del sector dicen que el costo de producir una libra de cobre es cercano al dólar que tenía de precio con anterioridad, en momentos en que el margen de ganancia era más bien estrecho. Actualmente, el margen es de 2 dólares por libra, por lo tanto, la rentabilidad es muy alta, cimentando el boom minero que se vive desde hace varios años.

Moler montañas

Cuando una compañía encuentra un yacimiento técnicamente viable, del gran volumen de material que se remueve, solo se rescata el 0,5% de cobre. Del punto de vista del procesamiento implica “moler montañas”, y eso significa un desafío técnico enorme.

Miles de geólogos recorren las zonas de alto potencial en busca de yacimientos, profesionales que se van acumulando en organizaciones más grandes y que llegan a un punto donde se denominan empresas “Junior” -lo que deja a las claras la magnitud de la cadena productiva- que son las que consiguen recursos para hacer un estudio de factibilidad, algo que ya de por sí implica decenas de millones de dólares. Es en ese punto donde las grandes mineras (Barrick, BHP, entre otras) deciden si entran en el juego o no. Ya en esa etapa hay una razonable idea del potencial, pero lejos aún de asegurar una explotación, incluida la obtención de un permiso para explotar, con las limitaciones ambientales existentes.

El 20% de los ingresos fiscales en 2011 los aportó la minería

Los técnicos del sector señalan que luego de una primera fase de exploración, donde decenas de técnicos trabajan en el lugar y la industria química se suma en el estudio de los minerales, llega la etapa del proyecto en sí, donde se destinan miles de millones de dólares en llevar energía eléctrica, agua, montar los mineroductos, la logística de transporte, etc. Vendrá luego la etapa vinculada con la perforación. Una tarea de precisión, que llega a profundidades insospechadas, en lugares muy remotos y en condiciones muy difíciles. Hacia ahí hay que llevar la tecnología y la gente.

Las perforaciones tienen variantes y cada una de ellas es una industria en sí misma. A medida que se avanza con la perforación, hay un trabajo enorme en el retiro del material, que en su gran mayoría es estéril y que debe ser enviado a molienda, con maquinaria demandante de inmensas cantidades de energía y agua. Allí entran en escena palas gigantes en las que cabrían varios vehículos a la vez y enormes camiones cuyos neumáticos son el doble de la altura de una persona, en un trabajo logístico donde participan muchas empresas. Cumplida la molienda y separación de los materiales, se obtiene el concentrado de cobre que a veces se exporta en ese estado. Hay una etapa más que es la fundición y la refinería, para llegar a las planchas del mineral que se destinan casi enteramente a la exportación, en especial a China.

Cada fase de este proceso es toda una organización propia, con grandes plantas industriales y centenares de trabajadores. El impacto que tiene sobre energía, agua, ingeniería civil, logística y demanda de empleo, es de una escala superior a casi la totalidad de las demás actividades productivas que se realizan en el país en conjunto.

El 20% de los ingresos fiscales en 2011 los aportó la minería

Las mayores incertidumbres están planteadas esencialmente en la alta demanda de energía y agua para concretar los proyectos, y las dificultades para encontrar mano de obra calificada.

Desde el Consejo Minero, entidad que agrupa a las mayores empresas del sector, se advierte también de dificultades burocráticas. La cantidad de permisos que demanda un proyecto minero puede superar los 400, tramitados ante más de 30 reparticiones y órganos distintos, sin que existan guías claras y explícitas que permitan predecir sus resultados, sumado a competencias que en muchos casos se sobreponen.

La energía tiene uno de los más altos precios de la región y encarece los costos de producción. El 33,6% del consumo nacional de energía corresponde a la minería y más allá de procesos de eficiencia energética e incorporación de energías renovables, la estrechez energética del país condiciona al sector.

A su vez, el agua es altamente demandada en el proceso minero y además, los nuevos proyectos se ubican en la zona con menor presencia acuífera. Para paliar los efectos del déficit hídrico, algunas empresas desarrollan plantas de desalinización de agua de mar.

En materia medioambiental, existe una mitigación sistemática y rigurosamente cumplida en toda la gran minería, se asegura desde el Consejo Minero.

Uno de los cuerpos legales de mayor impacto para el sector es la llamada Ley de Cierre de Faenas Mineras, que fue promulgado a fines de 2011 y que entró en vigencia recientemente.

Esta ley obliga a las compañías mineras que tengan una producción mayor a las 10 mil toneladas mensuales de mineral, a incorporar en el ciclo de vida útil de un proyecto minero, la ejecución de actividades de cierre.

Para esto, deben constituir garantías que aseguren la disponibilidad de los recursos necesarios para cerrar un yacimiento con el fin de evitar problemas ambientales.

Según estimaciones oficiales, el costo de implementar estas exigencias representará entre el 5 y el 10% de la inversión total de las mineras en cada proyecto.

La estrechez energética y de recursos hídricos limita la expansión

El actual marco legal para la minería en Chile está vigente desde 1980: el Estado tiene un dominio especial sobre todas las minas existentes en el territorio nacional y por tanto, para trabajarlas se necesita una concesión para explorar o explotar.

Las concesiones las otorgan los tribunales ordinarios de justicia al primero que las solicite. Las concesiones mineras otorgan a su titular un derecho directo sobre las sustancias minerales que se obtengan y la concesión es de duración indefinida.

El concesionario goza de absoluta libertad para explorar o explotar su mina. Solamente le basta pagar un porcentaje anual, que en el caso de los metales es de unos 5,5 dólares por hectárea/año.

Cabe destacar que más del 60% del territorio nacional se mantiene libre de concesiones mineras. Las áreas concesionadas para exploraciones representan 22% del total

Respecto de la tributación, en 2011 la minería volcó casi 12 mil millones a las arcas públicas, un 20% del total de los ingresos fiscales. Las utilidades mineras están gravadas por el impuesto a la renta al 17%, pero las utilidades retiradas, distribuidas o remitidas al exterior están sujetas a un tributo que va de 35 a 40%.

A su vez, el royalty o impuesto específico a la minería, grava la renta operacional de la actividad minera. Cuando las ventas anuales exceden el valor equivalente a 50 mil toneladas métricas de cobre fino, pagan una tasa única de 5%. Por debajo de esas ventas, tienen una tasa escalonada que va de 0,5 a 4,5%.

La cotización del cobre guarda una estrecha relación con la elaboración del presupuesto público, ya que es una de las referencias que se toma en cuenta por la administración. Para ello, se basa en una cotización del cobre de tendencia, fijada por una comisión independiente de expertos, y que se ubica muy por debajo del precio corriente. Los excesos de ingresos del cobre -sobre la tendencia- ya sea directos (vía ganancias de Codelco) o indirectos (de los impuestos que pagan las privadas) no se gastan, salen del sistema y se ahorran, en un mecanismo respetado por los sucesivos gobiernos.

Fuente: El país

 

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