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Concoidea

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La fractura concoidea o concoidal es un tipo de rotura propia de materiales frágiles, de composición homogénea, pero amorfa (isótropa), que al trocearse no siguen planos naturales de separación. Entre estos materiales podemos incluir el vidrio doméstico, algunos minerales (cristal de roca) y numerosas rocas naturales duras y criptocristalinas como el sílex, la cuarcita, la obsidiana, etc.
La fractura concoidea se opone a la fractura plana, o, más propiamente, exfoliación, que tienen ciertos cuerpos cristalinos en los que las moléculas están ordenadas en una única dirección, por ejemplo las gemas o los materiales semiconductores. Cada uno de estos tipos de fractura tiene propiedades aprovechables por el ser humano. Así, la fractura concoidea es empleada por muchos geólogos para determinar la naturaleza de los materiales que estudian, pero su verdadera importancia radica en que fue el sistema con el que se fabricaron todas las herramientas talladas en piedra de la Prehistoria.

Tiene el aspecto de una concha; una fractura neta, frecuentemente brillante, con superficie lisa y curva, un poco ondulante; las ondulaciones se disponen concéntricamente a partir del punto de choque que ha producida la fractura.

Obsidiana Lasca
Cara inferior de una lasca experimental de obsidiana donde se aprecian las alteraciones reológicas de la fractura concoidea.

La fractura concoidea se produce a través de una superficie equipotencial que no es plana, una onda curva que además cambia paulatinamente a medida que se propaga. El nacimiento es la parte donde el material recibe la tensión que va a provocar la fractura (bien por impacto o por una fuerte presión). Esta zona recibe el nombre de superficie elíptica de Hertz,1 y a partir de ella, como si de un epicentro se tratase, se desarrollan ondas de vibración que rompen el material. En realidad, se trata de ondas elásticas transversales que son reflejadas una y otra vez por todas las caras del sólido hasta que, por fin, confluyen en una única superficie de fractura. Estas ondas tienen forma de parábolas anchas y cortas cuyo origen es tangente (parábolas homofocales). A continuación, se desarrolla u cono hertziano o cono neutro que va curvándose hasta convertirse en la esfera de Boussinesq (básicamente, el concoide).2 A medida que la superficie de fractura se propaga, las parábolas cambian de dirección a través de la llamada superficie equipotencial de Ranking), así, la onda se va deformando, hasta formar la curva intrínseca de Caqot.

La fractura concoidea perfecta es a menudo llamada hookiana3 y adquiriría una forma elíptica ancha y corta, ya que la parábola homofocal es la morfología propia de las ondas de fractura en condiciones ideales. Esta forma recuerda a la concha de un bivalvo, razón por la cual recibe el nombre de concoidea. La morfología elíptica no es intrínsecamente mejor o peor, pero para los humanos de la Prehistoria suponía unas claras limitaciones, ya que sólo podría proporcionar piezas anchas y cortas: lascas.

Esquema de Fractura concoidea
Esquema de Fractura concoidea

Con información de Wikipedia

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