Newmont Australia formalizó un acuerdo con la australiana Jevons Robotics para incorporar tecnología robótica automatizada orientada a la carga de pre-split en entornos de minería de highwall, una de las zonas operativas con mayor exposición a riesgos geotécnicos y de interacción directa con frentes verticales. La iniciativa busca reducir la presencia de personal en áreas críticas sin sacrificar la uniformidad de los resultados en carga, un factor que impacta de forma directa la estabilidad del talud y la calidad del disparo.
La colaboración se apoya en una plataforma robótica eléctrica de nueva generación y, en el mensaje de fondo, confirma una tendencia que gana tracción en el sector: automatizar tareas repetitivas y de alto riesgo en perforación y voladura para mejorar seguridad, productividad y control de variabilidad.
Robótica en el borde del tajo: por qué importa el highwall
En minería a cielo abierto, el highwall equivale a la pared expuesta y de gran altura del tajo. Ahí convergen riesgos que cambian rápido, como caída de rocas, sobrehangs y degradación por clima o vibración. En ese contexto, la gestión del frente exige disciplina operativa, inspecciones y control de peligros antes de acercar equipos o personal.
El pre-split juega un papel clave en esa ecuación. La industria usa esta técnica de voladura controlada para inducir un plano de fractura en el límite de diseño, con cargas ligeras y barrenos cercanos. El objetivo consiste en aislar la roca que se volará del macizo que debe permanecer estable, con lo que se limita el daño por sobre-rotura y se protege el contorno final del talud.
En la práctica, el valor del pre-split no depende solo del diseño. También depende de la ejecución y de la repetibilidad. Ahí entra el argumento de automatizar la carga en condiciones difíciles, con menos exposición humana y con mayor consistencia de proceso.
ARTEV1000: plataforma eléctrica y automatización de la carga
El acuerdo con Newmont Australia contempla un sistema de carga automatizada para pre-split construido sobre la plataforma robótica ARTEV1000, de tipo battery-electric y orientada a aplicaciones de perforación y voladura. Jevons Robotics presenta este despliegue como la primera extensión de “payload” sobre esa plataforma, con integración a flujos de trabajo y consumibles ya utilizados en sitio.
La lógica técnica resulta clara: el área de highwall impone restricciones físicas, ventanas operativas estrechas y tolerancias de seguridad estrictas. Un equipo robótico y eléctrico, diseñado para trabajo rudo, puede ejecutar tareas repetitivas con control fino, y mantener a los operadores fuera del borde del banco cuando la geometría o el riesgo geotécnico elevan la criticidad.
Jevons Robotics, con base en Australia, centra su propuesta en plataformas robustas y electrificadas para entornos industriales peligrosos. En su comunicación pública, la compañía asocia su solución con mejoras de productividad y reducción de riesgos operativos, además de una operación que puede migrar desde control en línea de vista hacia modalidades de mayor autonomía y operación desde sala de control.
Seguridad y productividad como eje de la adopción
El anuncio subraya un punto que el sector ya discute en términos de “controles críticos”: cuando la tarea obliga a acercar personas a zonas de alto potencial de evento, la ingeniería tiende a priorizar eliminación o reducción de exposición antes que mitigaciones administrativas. En highwall, ese principio cobra peso porque el riesgo se concentra en el frente y cambia con condiciones que el operador no controla por completo, como fracturamiento, meteorización y respuesta a vibración.
En paralelo, el negocio presiona por regularidad. La voladura no tolera bien la variabilidad en patrones finos y en trabajos de contorno. Una ejecución consistente mejora el resultado aguas abajo, desde estabilidad del talud hasta retrabajos y control de dilución. Desde esa óptica, automatizar la carga de pre-split no solo apunta a “robotizar por robotizar”. Apunta a estabilizar el proceso.
La evidencia académica reciente coincide con ese marco general: robótica y operaciones remotas reducen exposición a peligros y elevan la precisión y confiabilidad en tareas como perforación, excavación y manejo de materiales, con impactos directos en seguridad y productividad.
Lo que este movimiento anticipa para la minería a cielo abierto
Más allá del caso específico, el acuerdo entre Newmont Australia y Jevons Robotics funciona como señal para proveedores y operadores. La automatización ya no se limita a camiones autónomos o monitoreo. Empieza a “bajar” a microprocesos de alto riesgo dentro de perforación y voladura, donde la repetición y la exposición histórica crean un espacio natural para soluciones robóticas.
Si la implementación cumple la promesa de reducir exposición y mantener resultados consistentes, el modelo puede ganar tracción en operaciones con taludes complejos, bancos estrechos y exigencias geotécnicas crecientes. En un entorno donde la minería busca producir con mayor disciplina de riesgo y mejor desempeño operacional, este tipo de despliegues refuerza una narrativa positiva y medible: tecnología aplicada para proteger personas, estabilizar procesos y sostener productividad.

