MP Materials definió este jueves 26 de febrero de 2026 el sitio de su mayor apuesta industrial en imanes permanentes. La compañía instalará en Northlake, Texas, un campus al que denomina 10X. El plan supera los US$1,250 millones e incluye más de 1,500 empleos directos, entre perfiles de manufactura e ingeniería. La empresa espera iniciar obra en el corto plazo y prevé el arranque de comisionamiento en 2028.
El anuncio importa por una razón concreta: los imanes NdFeB, fabricados con neodimio, hierro y boro, sostienen la electrificación y la automatización. Motores de vehículos eléctricos, robots, drones, centros de datos y equipo industrial dependen de esta familia de imanes. En paralelo, las fábricas de semiconductores los consumen en procesos y equipos donde la precisión magnética ya no es opcional. Texas, que compite por atraer manufactura avanzada, decidió vincular incentivos estatales a ese objetivo industrial.
La cadena global de tierras raras arrastra una concentración que incomoda a gobiernos y empresas. Estados Unidos todavía importa una parte relevante de compuestos y metales de tierras raras, y China aparece como principal origen en ese rubro durante 2021–2024, con 71% según el resumen de commodities del USGS. Ese mismo documento también describe medidas de control a exportaciones aplicadas por China en 2025 para varios elementos, incluidos algunos pesados. Ese contexto explica por qué Washington empuja proyectos de separación, metalización y, sobre todo, fabricación de imanes.
En ese tablero, MP Materials busca capturar el tramo con mayor valor agregado. El campus 10X se ubicará en un predio de 120 acres dentro del desarrollo AllianceTexas y quedará a menos de 10 millas de su instalación Independence, en Fort Worth. La empresa afirma que el complejo elevará su capacidad total anual hasta alrededor de 10,000 toneladas métricas de imanes NdFeB. Esa cifra, aunque no compite con el volumen asiático, sí cambia la escala doméstica en Estados Unidos.
El paquete de apoyos locales y estatales también resulta determinante. MP Materials reporta un esquema de incentivos cercano a US$200 millones a lo largo de más de una década, con mezcla de subvenciones, abatimientos y exenciones. La oficina del gobernador de Texas detalló dos partidas específicas: un apoyo del Texas Enterprise Fund por US$12.88 millones y otro del Texas Semiconductor Innovation Fund por US$53.46 millones. El mensaje político en Austin apunta a una idea recurrente: si Texas quiere más semiconductores, necesita insumos críticos fabricados en casa.
La palanca federal llega desde el Pentágono, pero no se limita a discursos. MP Materials amarra el proyecto a su alianza público-privada con el Departamento de Defensa anunciada en julio de 2025. En ese acuerdo, la empresa colocó el 10X como su segunda gran instalación de imanes en Estados Unidos, con comisionamiento esperado en 2028. La misma comunicación incluyó un piso de precio a 10 años para productos NdPr de US$110 por kilogramo y un compromiso de compra ligado a la producción del 10X.
El diseño de esa alianza revela el tipo de riesgo que el gobierno busca reducir. Cuando un mercado enfrenta volatilidad por decisiones de política industrial, una empresa puede frenar inversión aun si el país la necesita. Con un piso de precio para NdPr, MP Materials gana visibilidad financiera para fondear expansión. Reuters reportó que el acuerdo contempló inversión del Departamento de Defensa por US$400 millones en acciones preferentes, además de un préstamo de US$150 millones para ampliar capacidades de separación de tierras raras pesadas en Mountain Pass, California.
El campus 10X también se apoya en un punto que el sector minero repite y a veces no logra explicar bien: la mina por sí sola no resuelve el problema. MP Materials opera Mountain Pass, uno de los yacimientos más relevantes de bastnasita en Estados Unidos, pero el cuello de botella aparece aguas abajo. Por eso la empresa remarca una plataforma integrada que cubre refinación, metalización, aleaciones, sinterizado, fabricación de imanes y reciclaje en circuito cerrado. En su cronología, Independence inició producción comercial de metal en 2024 y avanzó a aleaciones e imanes terminados en 2025.
La tecnología también forma parte de la ecuación industrial, porque define costos y dependencia de insumos más escasos. MP Materials afirma que incorporará procesos de siguiente generación en NdFeB, incluida una técnica de difusión en límite de grano, con el objetivo de reducir o incluso eliminar requerimientos de tierras raras pesadas. En la práctica, esa promesa busca dos efectos: bajar costos y reducir exposición a elementos con oferta más concentrada. Si la compañía cumple, el proyecto no solo amplía volumen; también puede mejorar la competitividad frente a proveedores asiáticos.
El 10X no llega a un mercado sin clientes. La empresa menciona acuerdos de largo plazo con General Motors y una colaboración con Apple orientada a un sistema de reciclaje e imanes en Estados Unidos. En julio de 2025, Reuters también conectó la estrategia con la urgencia de asegurar suministro doméstico ante restricciones comerciales y presión geopolítica. Para una base industrial que electrifica flotas y automatiza fábricas, los imanes ya se volvieron un componente “estratégico”, no un commodity más.
El impacto local en el norte de Texas se medirá en empleos, proveedores y aprendizaje industrial. Fabricar imanes de alto desempeño exige control fino de procesos metalúrgicos y de sinterizado, además de equipos especializados. Cuando ese conocimiento se instala, arrastra talleres, laboratorios, mantenimiento avanzado y servicios de ingeniería. En términos de política pública, Texas intenta construir una “capa” que complemente su empuje en semiconductores y manufactura pesada. En esa lógica, el imán deja de ser pieza discreta y se vuelve infraestructura productiva.
Para México, el anuncio tiene una lectura inmediata en cadenas regionales. El corredor automotriz mexicano depende de motores, actuadores y componentes donde NdFeB domina por densidad energética. Un mayor suministro norteamericano puede ayudar a reducir riesgos de abasto y tiempos logísticos para plantas instaladas bajo el paraguas del T-MEC. También abre una conversación pendiente: si la región quiere contenido local real, necesita más proyectos de procesamiento y manufactura de materiales críticos, además de minería. Esa discusión cruza desde Sonora y Chihuahua hasta el Bajío, donde la industria busca proveedores más cercanos.
En el plano de sostenibilidad, el proyecto coloca al reciclaje en el centro del discurso industrial, no como adorno. MP Materials sostiene que reintegrará chatarra y desperdicio de producción a circuitos de reciclaje en Texas y California. El USGS recuerda que el reciclaje de tierras raras aún ocurre en cantidades limitadas, pero ya incluye baterías, imanes permanentes y lámparas. Ese contraste ilustra el reto: el reciclaje ayuda, aunque todavía no sustituye el abastecimiento primario. Por eso la minería responsable y el procesamiento limpio siguen siendo indispensables si se quiere escala.
También conviene mirar los riesgos con frialdad. El calendario de 2028 exige ejecución sin tropiezos en ingeniería, permisos, equipos y contratación, en un entorno donde la manufactura avanzada compite por talento. El paquete de incentivos, aunque común en Estados Unidos, pondrá al proyecto bajo escrutinio público, sobre todo si el mercado de tierras raras vive otra etapa de precios deprimidos. Aun así, el enfoque de integración vertical y acuerdos de compra reduce parte del riesgo comercial. En un sector acostumbrado a depender de cadenas largas y opacas, esa claridad tiene valor.
La apuesta de MP Materials sintetiza una tendencia que ya no se limita a discursos sobre “minerales críticos”. El gobierno estatal, el federal y grandes consumidores industriales alinean incentivos, contratos y objetivos de seguridad económica. El resultado apunta a una reindustrialización muy específica: convertir óxidos y metales de tierras raras en imanes, y convertir imanes en capacidad productiva regional. Si 10X cumple su escala, Northlake no solo sumará una planta; sumará una pieza que hoy define quién fabrica, quién innova y quién controla costos en tecnologías clave.

