La minera canadiense Ivanhoe Mines encendió el 21 de noviembre de 2025 el horno principal de su nueva fundidora de cobre en el complejo Kamoa-Kakula, en la provincia de Lualaba, al sur de la República Democrática del Congo (RDC). Se trata de la instalación de fundición de cobre más grande del continente africano, con una capacidad anual de procesamiento de 500 000 toneladas de concentrado, y representa un paso relevante para el fortalecimiento de la cadena de valor minera en la región.
La ceremonia oficial de encendido incluyó una bendición tradicional por parte del jefe de la comunidad local y estuvo encabezada por directivos de Ivanhoe Mines y funcionarios del gobierno congoleño. La entrada en operación de esta infraestructura posiciona a la RDC como un actor con mayor control sobre el procesamiento de su producción minera, en particular del cobre, recurso estratégico en la transición energética global.
La fundidora utiliza tecnología de fundición directa a blister (direct-to-blister), desarrollada por la firma finlandesa Metso Outotec. Este sistema permite producir cobre con una pureza del 99.7 % en una sola etapa, sin necesidad de procesos intermedios. A nivel operativo, esto implica una mejora en la eficiencia energética y una reducción significativa en las emisiones de gases contaminantes, en comparación con tecnologías convencionales de fundición.
Uno de los aspectos técnicos más destacados es que la energía que alimenta tanto la mina como la fundición proviene, en su mayoría, de fuentes hidroeléctricas. En particular, se aprovecha la capacidad de la turbina número cinco de la presa Inga II, recientemente rehabilitada, que aporta hasta 100 megavatios de electricidad al complejo. Esto no solo reduce la huella de carbono del proceso, sino que convierte a Kamoa-Kakula en uno de los pocos complejos de cobre a nivel mundial que puede reclamar una operación minera e industrial con baja intensidad de carbono.
Ivanhoe informó que la nueva fundidora comenzará a recibir concentrado de cobre producido por las fases 1, 2 y 3 de su planta concentradora, que ya opera a plena capacidad. Se espera que el primer vertido de cobre blister ocurra a finales de 2025. Mientras tanto, el excedente de concentrado será enviado a la fundición Lualaba Copper Smelter, ubicada en Kolwezi, en tanto se estabilizan los flujos internos del nuevo sistema.
En términos económicos, la integración vertical que permite esta fundición representa un punto de inflexión en el modelo de negocio de Ivanhoe en África. Hasta ahora, buena parte del concentrado de cobre producido debía ser transportado por rutas complejas y costosas hasta puertos lejanos o instalaciones en otros países. Con esta fundidora operando dentro del propio complejo minero, se eliminan costos logísticos, se reducen los tiempos de exportación y se incrementa el valor agregado local.
Este avance tiene también implicaciones políticas y sociales. La RDC ha promovido, en los últimos años, una política de mayor industrialización minera, buscando reducir la exportación de concentrados sin procesar. La fundición de Kamoa-Kakula responde a ese objetivo. No solo transforma el mineral en producto de mayor valor, sino que genera empleos calificados, demanda servicios industriales complementarios y eleva la recaudación fiscal derivada del procesamiento local.
El proyecto refuerza el posicionamiento de Kamoa-Kakula como uno de los complejos mineros de cobre más relevantes del mundo. Con una producción prevista de entre 520 000 y 580 000 toneladas de cobre contenido en concentrado para el cierre de 2025, Ivanhoe avanza hacia una operación de clase mundial no solo en términos de extracción, sino también de procesamiento.
Este modelo operativo, que apuesta por la integración local y la sostenibilidad energética, plantea lecciones relevantes para otras regiones mineras. En América Latina, por ejemplo, donde el cobre también es un recurso clave, proyectos como el de Kamoa-Kakula ofrecen un referente para revalorizar el procesamiento nacional y fortalecer las cadenas productivas internas.
Desde el punto de vista técnico, económico y ambiental, el encendido de la fundidora de cobre de Ivanhoe en la RDC constituye un acontecimiento relevante para la minería global. Refleja la capacidad de llevar a cabo operaciones complejas en regiones con retos logísticos y regulatorios, y demuestra que es viable combinar eficiencia industrial con menor impacto ambiental, siempre que se cuente con la infraestructura y el enfoque adecuados.
La evolución de este proyecto será seguida de cerca por analistas, gobiernos y empresas mineras de todo el mundo, particularmente en un contexto donde el cobre adquiere mayor protagonismo en las cadenas de suministro para energías renovables, vehículos eléctricos y sistemas eléctricos inteligentes. El cobre ya no es solo un commodity más: es un insumo estratégico, y su transformación local, como en el caso de Kamoa-Kakula, puede marcar la diferencia entre una economía extractiva y una industrializada.

