Las acciones de Cemex alcanzaron el 4 de diciembre su nivel más alto desde mayo de 2008, al cerrar en 19.98 pesos por unidad en la Bolsa Mexicana de Valores. El avance marca un hito para la emisora, que acumula una apreciación de 71.06 % en lo que va del año, ubicándose entre los títulos con mejor desempeño dentro del índice S&P/BMV IPC.
La recuperación sostenida de Cemex refleja una combinación de factores estratégicos y macroeconómicos que han mejorado su perfil financiero ante los inversionistas. Entre ellos destacan el fortalecimiento del balance, una mayor eficiencia operativa, disciplina en el gasto de capital y un entorno de demanda favorable en sus principales mercados.
Desde inicios de 2023, la empresa ha venido ejecutando una política de asignación de recursos más estricta. Bajo su estrategia operativa “Cutting Edge”, el corporativo ha privilegiado la rentabilidad por encima de la expansión agresiva. Esto ha implicado recortes en inversiones no esenciales, mejoras en procesos logísticos, automatización y un control más riguroso sobre la deuda.
Al cierre del tercer trimestre de 2025, Cemex reportó una reducción significativa en su apalancamiento neto, con una razón deuda/EBITDA que muestra un descenso constante en los últimos trimestres. La mejora en la posición financiera ha sido reconocida por agencias calificadoras, algunas de las cuales han ajustado al alza la perspectiva crediticia de la cementera.
A nivel operativo, la compañía ha logrado mantener márgenes estables pese al entorno inflacionario. Los costos energéticos —una de las principales variables que afectan a la industria cementera— fueron contenidos mediante una mezcla energética más eficiente y acuerdos de suministro de largo plazo. Esto permitió neutralizar parcialmente los efectos de la volatilidad en los precios internacionales del coque de petróleo y el gas natural.
En términos de volumen, los mercados clave de la empresa —México, Estados Unidos y Europa— registraron una demanda estable, con ligeros crecimientos en segmentos residenciales y comerciales. En México, la obra pública y los programas de infraestructura anunciados por el gobierno federal han contribuido a sostener el consumo interno de cemento, particularmente en estados con proyectos ferroviarios, carreteros y de urbanización.
Analistas de GBM Research consideran que el actual ciclo alcista de Cemex tiene fundamentos sólidos. En una nota reciente, destacaron cuatro ejes que explican la confianza del mercado: una posición financiera más robusta, disciplina en la asignación de capital, eficiencia operativa sostenida y una valuación que aún presenta margen de crecimiento. Su precio objetivo para la emisora es de 22 pesos por acción.
Otros bancos de inversión han coincidido en que Cemex atraviesa un momento favorable, pero han advertido que el entorno sigue siendo retador. Factores como la volatilidad en tasas de interés, la evolución de la inflación global y los conflictos geopolíticos podrían incidir sobre los costos y la demanda en el mediano plazo. No obstante, consideran que la diversificación geográfica y el enfoque en proyectos de alto rendimiento ofrecen a la compañía un blindaje razonable.
La empresa también ha aprovechado el impulso de los mercados bursátiles en América Latina, donde varias emisoras industriales han tenido repuntes en sus cotizaciones ante expectativas de normalización monetaria y recuperación económica. El índice S&P/BMV IPC acumula en 2025 una ganancia de más de 15 %, lo que ha favorecido el apetito por acciones ligadas a sectores cíclicos como construcción, cemento y acero.
En términos de valuación, Cemex cotiza actualmente con un múltiplo Precio/Utilidad (P/U) inferior al promedio del sector global, lo que según algunos analistas representa una oportunidad para inversionistas que buscan exposición a activos industriales con potencial de apreciación. La empresa también mantiene una política de recompra de acciones que ha sido bien recibida por el mercado, al considerarse una señal de confianza en su valor intrínseco.
Cemex no sólo ha logrado recuperar terreno en bolsa, sino que envía una señal clara sobre su capacidad de adaptación y resiliencia. En un entorno global marcado por la volatilidad y las exigencias de sostenibilidad, la empresa ha demostrado que es posible mantener liderazgo operativo sin sacrificar rentabilidad. La estrategia de eficiencia y prudencia en el uso de capital ha sido clave para su reposicionamiento ante inversionistas institucionales y minoristas.
Aunque persisten riesgos en el entorno macroeconómico, los resultados recientes refuerzan la percepción de Cemex como un actor sólido dentro de la industria global de materiales. La empresa continúa explorando oportunidades en mercados emergentes y en segmentos de soluciones sostenibles para construcción, donde ve un área de crecimiento futuro. Su presencia en más de 50 países y una base diversificada de ingresos le permiten amortiguar mejor los choques regionales.
El repunte bursátil de Cemex se inscribe en una narrativa más amplia sobre la recuperación de las industrias pesadas en México, muchas veces subestimadas. Lejos de ser sectores del pasado, empresas como Cemex muestran que la transformación interna, el compromiso con la eficiencia y el foco en retornos pueden convertir a corporativos tradicionales en casos de éxito bursátil.

