En medio de un mercado global caracterizado por una creciente presión sobre los minerales estratégicos, dos conglomerados industriales de la India —Adani Group y Hindalco Industries— han manifestado su interés en invertir en activos de cobre en Perú. Así lo confirmó el embajador peruano en Nueva Delhi, quien aseguró que ambas empresas buscan asegurar el suministro del metal rojo, fundamental para la transición energética y el desarrollo industrial.
Perú, tercer mayor productor mundial de cobre, representa un objetivo prioritario para los países que buscan garantizar el acceso a materias primas esenciales. Con una producción de 2.7 millones de toneladas métricas en 2024, el país andino se ha consolidado como un actor central en el mercado global del cobre, además de recibir cerca de 5 mil millones de dólares en inversiones mineras durante ese mismo año.
El movimiento de Adani y Hindalco responde a una estrategia nacional más amplia de India, centrada en la seguridad de suministro de minerales críticos. El cobre, indispensable en sectores como energías limpias, movilidad eléctrica, construcción y telecomunicaciones, es una de las prioridades identificadas por el gobierno indio. Actualmente, India importa la totalidad de su concentrado de cobre, y se proyecta que hacia 2047 esa dependencia alcance hasta el 97 %, de acuerdo con estimaciones oficiales.
Según declaró el embajador peruano a medios locales, Adani ya envió una delegación a Perú para identificar oportunidades concretas de inversión. El grupo, conocido por su expansión en sectores como energía e infraestructura, mantiene una estrategia de integración vertical que podría incluir fundiciones y refinación. Hindalco, por su parte, también evalúa proyectos mineros en etapa avanzada que puedan satisfacer su creciente necesidad de materia prima.
Este renovado interés ocurre en un momento en el que la demanda global de cobre muestra señales inequívocas de crecimiento estructural. En el año fiscal 2024–2025, India importó aproximadamente 1.2 millones de toneladas métricas del metal, un aumento del 4 % respecto al periodo anterior. Para 2030, se estima que la demanda podría alcanzar hasta 3.3 millones de toneladas, y hacia 2047, el país necesitaría entre 8.9 y 9.8 millones de toneladas, según estudios del International Institute for Sustainable Development (IISD).
En paralelo, el Ministerio de Energía y Minas del Perú ha reiterado su apertura a la inversión extranjera directa en minería, siempre que cumpla con estándares ambientales, sociales y legales. Las recientes modificaciones a los procesos de aprobación ambiental buscan precisamente agilizar el desarrollo de proyectos sin relajar la supervisión.
El interés de India no es aislado. Otros países como China, Japón y Corea del Sur también han mostrado un renovado apetito por los recursos peruanos, particularmente en el sur del país, donde se concentran varios yacimientos de clase mundial. Sin embargo, la entrada de nuevos actores como Adani e Hindalco podría diversificar la matriz de inversión extranjera, reduciendo la dependencia de capitales asiáticos tradicionales y generando competencia entre ofertantes.
Desde una perspectiva geoeconómica, la aproximación de India a Perú forma parte de una política exterior activa en busca de fuentes estables de suministro para su ambiciosa agenda industrial. El país asiático ha lanzado también una iniciativa para fortalecer su capacidad de procesamiento doméstico de minerales críticos, mediante incentivos fiscales y alianzas público-privadas que apuntan a construir una cadena de valor completa, desde la mina hasta el producto final.
Este enfoque resulta especialmente relevante si se considera que la India dejó de contar con una producción nacional significativa de cobre desde el cierre en 2018 de la fundición de Tuticorin, operada por Sterlite. Desde entonces, su dependencia de las importaciones se ha intensificado, lo que ha impulsado iniciativas estratégicas para la adquisición de activos en el exterior.
En el plano regional, una eventual participación de capital indio en la minería peruana podría generar beneficios adicionales para las comunidades y el empleo local, si se acompaña de compromisos reales en materia de responsabilidad social empresarial. Aunque los detalles aún no se han formalizado, la expectativa de nuevas inversiones despierta interés en sectores clave del aparato productivo peruano.
La posibilidad de que Adani o Hindalco ingresen a proyectos ya existentes, o incluso adquieran operaciones parciales en minas en producción, también plantea interrogantes sobre el futuro de las actuales asociaciones en el país. En todo caso, la participación india podría actuar como catalizador para que Perú continúe consolidando su posición como proveedor confiable de cobre en un contexto de competencia global cada vez más intensa.
En un entorno en el que la electrificación de las economías se acelera, el rol de países productores de minerales como Perú se vuelve aún más relevante. Garantizar la estabilidad y transparencia en las reglas del juego será clave para atraer inversiones serias y sostenibles.
Las compañías indias, con experiencia industrial y recursos financieros robustos, podrían aportar un nuevo dinamismo al sector minero peruano si se integran con visión de largo plazo. Para India, asegurar el cobre no es una opción, sino una necesidad estructural. Para Perú, abrir las puertas a nuevos socios puede significar más que inversión: puede representar una oportunidad concreta para crecer con responsabilidad.

