Durante la Conferencia Internacional de Minería y Recursos (IMARC 2025), celebrada en Sídney, Perú consolidó su posición como uno de los principales destinos para la inversión minera en América Latina. Con la presentación de una cartera de proyectos valorizada en más de 64 000 millones de dólares, el país andino busca fortalecer sus vínculos comerciales y tecnológicos con Australia, una de las potencias mineras globales.
La presencia peruana en el evento, organizada por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) en coordinación con el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), incluyó reuniones con actores clave del sector y una participación destacada en el bloque “Perú Time”. Este espacio permitió exhibir no solo cifras económicas, sino también avances en materia regulatoria, desarrollo territorial y mejora de las condiciones para la inversión privada en minería.
El objetivo fue claro: demostrar que Perú no solo es un país rico en recursos minerales, sino también un socio previsible, moderno y comprometido con una minería sostenible y tecnológicamente competitiva.
Relación bilateral con fundamentos estratégicos
Australia y Perú comparten una historia reciente de cooperación en el sector minero. Desde la firma del Tratado de Libre Comercio entre ambos países en 2019, la relación ha ido en ascenso, consolidándose en áreas como exploración, servicios especializados, tecnología minera y formación técnica. En ese contexto, la IMARC se presenta como una vitrina internacional ideal para profundizar este vínculo y atraer inversión directa, transferencia de conocimiento y desarrollo de capacidades locales.
El embajador de Perú en Australia, Vitaliano Gallardo Valencia, subrayó que la delegación peruana transmitió un mensaje de confianza y estabilidad. La estrategia diplomática busca atraer a más empresas australianas interesadas en expandir sus operaciones en Sudamérica, particularmente en zonas de alta concentración mineral como Arequipa, Moquegua, Apurímac y Cajamarca.
Las proyecciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) apuntan a que el sector minero podría representar hasta un 60 % de las exportaciones totales del país en los próximos años. En este contexto, consolidar nuevas fuentes de inversión como Australia es una apuesta no solo económica, sino también geopolítica.
Cartera millonaria y potencial por explotar
La cartera de inversiones mineras que Perú presentó en Australia incluye más de 40 proyectos en distintas etapas de desarrollo, desde la exploración hasta la fase de producción. Entre los minerales con mayor potencial se encuentran el cobre, el litio, el zinc y el oro, elementos clave para la transición energética global y la industria tecnológica.
Australia, con amplia experiencia en minería responsable y tecnología avanzada, se perfila como un socio estratégico para impulsar estos proyectos. Perú, por su parte, ofrece un entorno geológico privilegiado y un marco legal que, aunque con desafíos, ha mostrado señales de mejora en términos de estabilidad y predictibilidad.
Durante su exposición en el IMARC, el viceministro de Minas de Perú, Jaime Chávez Riva, destacó que el país busca convertirse en un centro regional de desarrollo minero, no solo por su riqueza mineral, sino por su capacidad para articular actores públicos, privados y comunitarios en torno a un modelo de minería sostenible.
Tecnología y sostenibilidad como ejes de la nueva minería
Uno de los mensajes centrales de la delegación peruana fue su compromiso con una minería moderna, apoyada en tecnología de punta, prácticas ambientales rigurosas y participación social efectiva. En este sentido, se insistió en la necesidad de alianzas que permitan incorporar modelos australianos de innovación, particularmente en lo que respecta a automatización, eficiencia energética y reducción de la huella ambiental.
La minería del futuro exige más que extracción: requiere inteligencia, planificación y diálogo social. Las empresas australianas han demostrado que es posible operar con altos estándares ambientales y éticos, incluso en contextos complejos. Para Perú, adoptar estas prácticas no es solo una aspiración, sino una necesidad estratégica.
Retos presentes, oportunidades latentes
A pesar del entusiasmo por la recepción de la delegación en Australia, Perú enfrenta desafíos internos que podrían afectar la concreción de estas inversiones. Los conflictos sociales en zonas mineras, los retrasos en los permisos ambientales y la incertidumbre política siguen siendo factores de riesgo que los inversionistas internacionales evalúan con cautela.
Sin embargo, la participación activa del Estado peruano en eventos de esta magnitud demuestra voluntad política para superar dichos obstáculos. El propio presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, acompañó la delegación, lo que dio señales claras de respaldo institucional al sector minero.
La minería sigue siendo el pilar económico del país y, bien gestionada, puede convertirse en un motor de desarrollo regional, empleo formal y reducción de brechas sociales. Esa es la apuesta que se presentó en Sídney, y que ahora debe trasladarse a acciones concretas dentro del territorio peruano.
Perspectiva de futuro
La participación peruana en IMARC 2025 marca un punto de inflexión en su estrategia de atracción de inversiones. No se trata solo de buscar financiamiento, sino de consolidar una visión moderna de la minería: inclusiva, eficiente y responsable. El acercamiento con Australia no es casual. Responde a una lógica de complementariedad entre dos países que tienen mucho que ofrecerse mutuamente.
Con la mirada puesta en un futuro energético que demanda minerales estratégicos y una industria que exige sostenibilidad, Perú y Australia podrían construir una relación de largo plazo que beneficie a ambos pueblos.

