La consolidación de Minera Alamos como un actor relevante en la minería aurífera de América del Norte ha dado un paso definitivo. Con el cierre oficial de la adquisición de tres proyectos estratégicos en el estado de Nevada, Estados Unidos, la compañía canadiense establece una presencia operativa en una de las jurisdicciones más estables y productivas del continente.
La operación incluye la adquisición de la mina Pan —una unidad ya en producción— así como los proyectos Gold Rock e Illipah, todos ubicados en el condado de White Pine. Estos activos fueron adquiridos a Equinox Gold Corp., que a partir de ahora mantiene una participación accionaria del 9.15% en Minera Alamos. Este movimiento no solo representa un aumento inmediato en la capacidad productiva de la empresa, sino también una expansión significativa de su portafolio de desarrollo, posicionándola como una operadora con enfoque binacional y visión de largo plazo.
Darren Koningen, director ejecutivo de Minera Alamos, celebró la conclusión del acuerdo, calificándolo como un hito transformador para la compañía. En sus palabras, la incorporación de estos proyectos aporta producción y flujo de caja de forma inmediata, al tiempo que amplía el horizonte de crecimiento. Para la minera, la entrada a Nevada no solo representa una oportunidad económica, sino también una respuesta estratégica ante la necesidad de operar en entornos regulatorios estables y competitivos.
La transacción fue financiada con recursos provenientes de una colocación privada por un monto cercano a los 135 millones de dólares canadienses. Esta operación fue liderada por Stifel Canada e incluyó la participación de reconocidas instituciones como BMO Capital Markets, Desjardins Capital Markets y National Bank Financial. La estructura financiera incluyó la emisión de recibos de suscripción, los cuales fueron posteriormente convertidos en acciones ordinarias y warrants. Este proceso se completó tras el cumplimiento de las condiciones de liberación del fideicomiso, lo que permitió la emisión de más de 380 millones de acciones y un número igual de warrants, con un precio de ejercicio fijado en 0.705 dólares canadienses y vigencia hasta septiembre de 2028.
El respaldo del mercado fue evidente no solo en la respuesta favorable a la colocación, sino también en el interés de Equinox Gold por mantener una participación relevante en Minera Alamos. Este tipo de alianzas estratégicas suelen generar sinergias y fortalecer la posición de ambas compañías en un sector que exige capital intensivo, disciplina operativa y visión de largo plazo.
Como parte de la reconfiguración de su estructura corporativa, Minera Alamos anunció el nombramiento de Jason Kosec como presidente del consejo de administración. Su llegada coincide con la salida de Kevin Small del directorio, quien permanecerá en la empresa como vicepresidente ejecutivo de operaciones mineras, un rol clave en la etapa de integración y expansión que inicia con esta adquisición.
Además del financiamiento inicial, Minera Alamos concretó un acuerdo de prepago de oro por 25 millones de dólares estadounidenses con Auramet International. Esta modalidad, que ha ganado popularidad en el sector, permite a la empresa acceder a capital inmediato a cambio de entregas futuras de metal. El acuerdo contempla un periodo de gracia de seis meses y posteriores pagos mensuales en especie equivalentes a 7,830 onzas de oro en total. A cambio, la compañía otorgó a Auramet un paquete de 10 millones de warrants, con un precio de ejercicio de 0.44 dólares canadienses por acción.
Esta estrategia financiera no solo permite cubrir necesidades inmediatas de capital de trabajo y garantías ambientales, sino que también proporciona una alternativa de financiamiento menos dilutiva, al evitar la emisión directa de más acciones. La flexibilidad de este tipo de instrumentos resulta especialmente valiosa en momentos de expansión como el que atraviesa actualmente la empresa.
La entrada a Estados Unidos se interpreta también como un movimiento estratégico para equilibrar la exposición geográfica de Minera Alamos. Hasta ahora, sus principales operaciones estaban localizadas en México, particularmente en los estados de Sonora y Zacatecas. Aunque el potencial geológico de México sigue siendo indiscutible, los desafíos regulatorios y de tramitología han impulsado a varias compañías a diversificar sus operaciones hacia territorios con mayor seguridad jurídica y procesos administrativos más eficientes.
Nevada, en ese sentido, representa una de las jurisdicciones más favorables del mundo para la minería, con infraestructura consolidada, fuerza laboral calificada y una cultura minera profundamente arraigada. La mina Pan ya aporta producción y flujo de caja, mientras que Gold Rock representa una extensión natural del mismo distrito minero. Illipah, por su parte, refuerza la estrategia exploratoria de la empresa, sumando reservas potenciales al mediano plazo.
Este conjunto de activos confiere a Minera Alamos una ventaja competitiva clara: la posibilidad de escalar su producción sin necesidad de asumir los riesgos típicos de proyectos greenfield. Además, al adquirir activos ya desarrollados o en etapas avanzadas, la empresa reduce los tiempos de maduración de su inversión y mejora su posición en los mercados de capital.
La expansión también puede leerse como una apuesta por el oro en un contexto global de alta incertidumbre económica. La persistencia de tensiones geopolíticas, la inflación estructural en varias economías y el renovado interés de los bancos centrales por incrementar sus reservas auríferas han mantenido los precios del metal en niveles históricamente altos. En ese escenario, contar con activos productivos y reservas en el país con mayor demanda de oro físico del mundo representa una ventaja estratégica difícil de igualar.
Con esta operación, Minera Alamos no solo amplía su presencia territorial, sino que consolida una narrativa empresarial coherente con los desafíos y oportunidades del sector minero actual: diversificación, disciplina financiera, visión de largo plazo y enfoque en generación de valor.

