En las extensas instalaciones del yacimiento Olympic Dam, en el sur de Australia, BHP acaba de apostar con contundencia: desembolsó 555 millones de dólares para adelantar infraestructura esencial, mientras espera una decisión crítica para su expansión. La compañía justifica estos gastos como “bloques constructores” necesarios para desbloquear fases más profundas del depósito.
Ese monto financiará una galería de acceso subterránea hacia la “Southern Mine Area”, habilitando zonas del depósito consideradas estratégicas para las cadenas tecnológicas del futuro. También incluye mejoras para el sistema de relleno con pasta (“paste fill”) en áreas profundas, la ampliación de capacidad en pasos de mena (“ore pass”) y la construcción de una nueva planta de oxígeno que optimice el rendimiento del fundido y del procesamiento del cobre.
Para BHP, ese avance no es mera operación táctica: es parte de un objetivo más amplio. La compañía, líder mundial en producción de cobre, prevé aumentar su producción de 1,7 a cerca de 2,5 millones de toneladas por año. En ese contexto, la ampliación de Olympic Dam figura como eje central de su estrategia para colocarse como proveedor clave del cobre necesario en la transición energética global.
Hasta ahora, BHP pretendía decidir en 2027 una expansión del complejo metalúrgico —incluyendo fundición y refinería—, pero en agosto ese plazo se deslizó a 2028. Esa decisión definirá si la inversión a la fecha continúa escalándose, pues la viabilidad futura depende del costo de la energía y del contexto macroeconómico. A fin de cuentas, Olympic Dam ha sido un proyecto que BHP ha considerado y descartado en múltiples ocasiones durante los últimos quince años.
Importancia estratégica del proyecto
Olympic Dam alberga una de las reservas más relevantes de cobre, oro y uranio del mundo. Su peso en la hoja de ruta de BHP es mayor, especialmente cuando el cobre se convierte en commodity indispensable para infraestructuras eléctricas, vehículos eléctricos y generación renovable. La mina ha producido más de 300 mil toneladas de cobre al año durante los últimos años.
Dentro de Australia, BHP opera en el estado de Australia del Sur esta operación conjunta con otros activos como Prominent Hill y Carrapateena. También explora una posible operación futura, Oak Dam. Junto con su influencia en Escondida (Chile), BHP cuenta con las mayores reservas conocidas de cobre en el mundo. Durante el año fiscal 2025 (cerrado el 30 de junio), reportó una producción superior a dos millones de toneladas de cobre, un avance del 28 % respecto a hace tres años.
Riesgos y puntos decisivos
La ejecución de estos proyectos está condicionada por variables que escapan al control minero: el precio y la disponibilidad de energía, el entorno macroeconómico y los marcos regulatorios. El costo energético en Australia y los desafíos logísticos de operar en regiones remotas podrían tensionar la rentabilidad proyectada. BHP lo reconoce explícitamente: la expansión dependerá de ese equilibrio entre ingresos esperados y costos reales.
Este tipo de movimientos no solo revelan ambición técnica y financiera, sino también una apuesta por un papel central en la cadena de cobre para el mundo de la próxima década. Si el proyecto prospera, puede transformarse en un pilar para Australia en el mercado mundial del cobre.

