En una sala repleta de analistas y operadores metálicos durante la LME Week en Londres, surgió una mezcla de entusiasmo y cautela respecto al reciente repunte del cobre. La jornada del metal rojo se fortaleció luego de que Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, sugiriera que podría cumplirse un recorte de tasas de interés de un cuarto de punto en el mes. Esa señal alivió tensiones financieras y animó a los inversores.
El cobre se elevó hasta 1.8 % en algún momento del día, recuperando terreno tras una corrección previa que había detenido su avance después de rozar máximos cercanos a 11,100 USD por tonelada. Traders especializados y ejecutivos asistentes al evento estiman que el metal podría alcanzar 12,000 USD/tonelada antes de que concluya el año. Ese nivel, según Kenny Ives, de la división comercial del grupo minero chino CMOC, resulta “bastante alcanzable” si persisten las dificultades en la cadena de suministro.
El mercado del cobre se comporta como barómetro de la economía global por su amplia aplicación industrial. En este ciclo, enfrenta desafíos de oferta derivadas de interrupciones mineras y logísticas que han subrayado las vulnerabilidades del suministro frente al aumento de la demanda, especialmente impulsada por la transición energética y la electrificación.
No obstante, no todos los expertos comparten el optimismo. Graeme Train, de Trafigura, sugirió que China podría haber sobrepasado el pico de su ciclo industrial y que los precios suelen rezagarse frente a ese tipo de giros económicos por un lapso de tres a seis meses. Desde la perspectiva de Goldman Sachs, aunque actualmente el mercado muestra superávit, podría equilibrarse en 2026.
La tensión comercial entre Estados Unidos y China también fungió como viento en contra: Donald Trump contempló nuevas sanciones contra China, lo cual reavivó la presión sobre los mercados de commodities, incluido el cobre. En paralelo, el secretario del Tesoro norteamericano sugirió una pausa en los aranceles más elevados, a cambio de que China pospusiera planes recientes para restringir exportaciones de tierras raras críticas.
Desde el punto de vista del mercado, la cotización en la London Metal Exchange cerró con un alza de 0.6 %, ubicándose alrededor de 10,641 USD/tonelada. Esa cifra refleja no sólo el optimismo renovado, sino también la cautela que predomina entre los participantes ante el riesgo de contratiempos.
En mi valoración, el rally del cobre contiene ingredientes sólidos: la expectativa de un entorno monetario más flexible y los cuellos de botella en el suministro podrían alinearse para sostener la marcha alcista. Pero no hay espacio para subestimar los riesgos macroeconómicos o geopolíticos. Si China desacelera más rápido de lo previsto, la demanda podría debilitarse justo cuando los mercados ya han valorado mucho optimismo.

