Anglo American ha iniciado un procedimiento de arbitraje contra Peabody Energy luego de que la empresa estadounidense cancelara un acuerdo por 3,800 millones de dólares para adquirir minas de carbón metalúrgico australianas.
Según la demanda presentada por Anglo, Peabody se amparó en una cláusula de “material adverse change” para retirarse del pacto. Esa cláusula le permitió alegar que un cambio sustancial adverso —en este caso, un incendio en la mina Moranbah North de Queensland— justificaba terminar el trato.
El incendio subterráneo, provocado por niveles elevados de gas, obligó a suspender operaciones en abril. Peabody sostiene que esa contingencia cumplió los requisitos de la cláusula contractual. Anglo exige ahora que se devuelva el monto restante del depósito entregado como garantía del contrato —solo 29 millones ya fueron reembolsados sobre los 75 millones pactados.
Desde la óptica estratégica de Anglo, esta transacción formaba parte de un plan mayor para desprenderse de activos no esenciales. La venta de sus minas en la cuenca de Bowen, en Australia, buscaba realinear su portafolio tras el fallido intento de fusión con BHP, ocurrido hace poco tiempo.
Para Peabody, la compra habría reforzado su posición en carbón metalúrgico, esencial para la industria siderúrgica. Pero algunos analistas cuestionaban ya el precio, pues los 3,800 millones representaban casi el doble de la capitalización de mercado de la propia Peabody en ese momento.
Las acciones de Peabody reaccionaron con un alza cercana al 10 %, mientras que Anglo también ganó terreno en bolsa.
Expertos anticipan que el proceso de arbitraje podría extenderse hasta fines de 2026. En ese lapso, Anglo podría verse obligado a relanzar la venta de esos activos en un entorno de precios más débiles.

