El oro no solo brilla en los mercados, también revela las prioridades estratégicas de quienes lo exploran. En un movimiento que redefine su enfoque de inversión, Agnico Eagle Mines ha vendido la totalidad de su participación en Royal Road Minerals, una decisión que marca el cierre de un ciclo iniciado hace más de cuatro años.
La transacción, que alcanzó los 5.51 millones de dólares canadienses, se realizó mediante la venta de casi 47.9 millones de acciones a un precio de 0.115 dólares por unidad. Este monto representó un descuento del 6% respecto al precio de apertura de Royal Road el lunes, cuando se dio a conocer la noticia. A pesar de ello, el mercado respondió con relativa estabilidad: al día siguiente, la acción se recuperó hasta alcanzar nuevamente los 0.16 dólares canadienses, lo que representa un alza intradía del 3.1%.
En mayo de 2019, Agnico Eagle había más que duplicado su participación en la exploradora de cobre y oro mediante una inversión de 5.2 millones de dólares, adquiriendo las acciones a 0.20 cada una. Aquella operación se interpretó en su momento como una señal de confianza en el portafolio geológico de Royal Road, centrado en tres frentes de desarrollo en Marruecos, Arabia Saudita y Colombia.
La venta actual, según explicó Agnico, se enmarca en un proceso periódico de evaluación de su portafolio de crecimiento. La decisión responde a su intención de “monetizar la inversión” en Royal Road, lo cual está en sintonía con recientes declaraciones de su CEO, quien ha subrayado que la compañía se enfocará en el crecimiento orgánico como prioridad.
Este cambio no es un caso aislado. Apenas unas semanas antes, Agnico Eagle también se deshizo de su participación en Orla Mining, una transacción de gran escala por un monto cercano a los 561 millones de dólares canadienses. Esta serie de desinversiones sugiere una estrategia más conservadora y centrada en la consolidación de activos clave dentro de su portafolio actual, más que en expandirse mediante nuevas alianzas de riesgo exploratorio.
Sin embargo, la salida de Agnico no deja a Royal Road sin respaldo. El mismo día que se anunció la venta, la empresa informó que Rio2 Limited se convirtió en nuevo accionista relevante tras adquirir aproximadamente 39.8 millones de acciones, lo que representa el 15% del capital social en circulación.
Desde la óptica de Royal Road, la llegada de Rio2 representa una inyección de dinamismo. Su presidente y CEO, Tim Coughlin, destacó el perfil emprendedor del nuevo socio y su historial comprobado en el desarrollo de proyectos auríferos de clase mundial. En sus palabras, Rio2 es una “compañía audaz y dinámica”, con un equipo de liderazgo que combina visión empresarial y capacidad de ejecución.
Por su parte, Alex Black, presidente ejecutivo de Rio2, dejó en claro que el atractivo de Royal Road no radica únicamente en sus proyectos actuales, sino en el potencial de diversificación y crecimiento que su portafolio representa. Black enfatizó la calidad geológica de los activos, un elemento clave para cualquier estrategia de expansión sostenible.
Rio2 tiene actualmente como activo principal el proyecto Fenix, una iniciativa de oro oxidado en Chile con recursos medidos e indicados cercanos a los 5 millones de onzas. Su desarrollo está en marcha, y se espera que una vez en operación produzca casi 82 mil onzas de oro al año durante al menos 17 años. Esta combinación de experiencia, ambición y un proyecto tangible en curso otorga solidez a la entrada de Rio2 como nuevo jugador en el tablero de Royal Road.
Este cambio de manos en la estructura accionaria de Royal Road refleja una realidad inevitable del sector minero: las estrategias corporativas están en constante revisión, impulsadas tanto por los ciclos del mercado como por los desafíos propios de operar en múltiples jurisdicciones. La minería, pese a sus ciclos volátiles, continúa siendo un terreno fértil para alianzas, rupturas y, sobre todo, oportunidades.
Aunque para Agnico la decisión implica una pérdida contable respecto a su precio de entrada en 2019, el contexto actual exige ajustes finos. Apostar por el crecimiento orgánico puede ser menos espectacular que la exploración agresiva, pero también puede ofrecer una mayor previsibilidad en un entorno cada vez más regulado y complejo.
Royal Road, por su parte, gana un aliado comprometido con el desarrollo de proyectos auríferos y con un historial reciente de ejecución en el continente americano. La experiencia de Rio2 en Chile podría generar sinergias interesantes con las operaciones planeadas en Colombia, país que ha demostrado un renovado interés por atraer inversión minera responsable, pese a los desafíos sociales y ambientales que persisten.
La minería, más allá del valor bursátil, implica una apuesta por el tiempo y la geología. En este caso, Agnico decide pasar la antorcha a Rio2, quien parece dispuesto a explorar, literalmente, nuevas rutas hacia el oro.

