Los mineros informales del sur del Perú decidieron suspender temporalmente su protesta luego de más de dos semanas bloqueando una ruta esencial para el transporte de cobre. La decisión obedece a una estrategia de presión ante las negociaciones con el gobierno, sin renunciar a sus exigencias de cambios regulatorios en el proceso de formalización.
Luis Huaman, uno de los líderes del movimiento, anunció que la suspensión se mantendrá hasta el viernes, cuando se espera un encuentro clave con autoridades del Ministerio de Energía y Minas. Durante este periodo, los manifestantes seguirán organizándose para presionar por una solución que les permita continuar operando legalmente.
Desde fines de junio, los bloqueos afectaron gravemente el corredor minero del sur, especialmente en la región de Cusco. Esta vía es crítica para el transporte de minerales desde yacimientos operados por empresas como MMG, Glencore y Hudbay Minerals. Las compañías expresaron preocupación por los riesgos a su producción si los cortes persisten.
Aunque la protesta se suspendió, el conflicto no se ha resuelto. El Ministerio de Energía y Minas canceló recientemente el registro de más de 50 000 mineros informales, dejando solo a 31 000 dentro del programa de formalización. El objetivo oficial es concluir dicho programa a finales de 2025. Sin embargo, los mineros alegan que las condiciones actuales los excluyen y dificultan el cumplimiento de los requisitos.
Las autoridades han intensificado los operativos contra la minería ilegal, especialmente en zonas como Madre de Dios. Aun así, muchos trabajadores informales insisten en que su actividad es su único sustento y que necesitan un marco regulatorio más accesible y realista.
La reunión del viernes será crucial. Si no se alcanzan acuerdos concretos, los líderes advierten que retomarán los bloqueos, afectando nuevamente una de las principales rutas logísticas del país. La situación también representa una amenaza para la estabilidad del suministro de cobre, justo cuando la demanda global del metal sigue en alza por su papel en la transición energética.
La minería informal, pese a los desafíos ambientales y legales, sigue siendo un motor económico vital para miles de familias peruanas. A través de un enfoque regulatorio más inclusivo, podría transformarse en un aliado del desarrollo sostenible y la seguridad jurídica en el sector extractivo.

