Ghana ha decidido cancelar la concesión de bauxita de 1.2 mil millones de dólares otorgada a la empresa local Rocksure International y ahora busca asociarse con una gran compañía extranjera para explotar uno de los yacimientos más ricos del África Occidental. Esta decisión marca un giro estratégico que refleja el deseo de atraer inversión internacional y desarrollar infraestructura minera y de refinación en el país.
La concesión cancelada cubría las colinas de Nyinahin, en el centro de Ghana, donde se estima que hay unos 376 millones de toneladas de bauxita. Esa cantidad representa una parte significativa de las reservas nacionales, consideradas las séptimas más grandes en el mundo con unos 900 millones de toneladas. Sin embargo, Ghana enfrentaba dificultades para asegurar inversiones duraderas en infraestructura de refinación. La inversión proyectada incluía una empresa conjunta entre Rocksure y la entidad estatal Ghana Integrated Aluminium Development Corporation (GIADEC) llamada Asante Bauxite Company, en la cual Rocksure debía poseer el 70%, GIADEC el 20% y el gobierno el 10%. Pero la concesión nunca fue ratificada por el parlamento, por lo que quedó anulada tras un fallo de la Corte Suprema de 2019 que declaró inválidas las concesiones no aprobadas legislativamente. Según fuentes cercanas al proceso, “sin ratificación, no existe concesión” y el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales informó a Rocksure de la rescisión por esa razón.
Ahora GIADEC abandona esa sociedad y explora nuevas opciones de colaboración con socios internacionales. Entre las compañías en conversaciones figuran Emirates Global Aluminium (EGA), con sede en Dubái, y empresas chinas. EGA firmó un memorando de entendimiento con GIADEC en junio para estudiar oportunidades en Ghana. Aunque no se ha firmado ningún acuerdo vinculante, la empresa declaró que está evaluando los parámetros técnicos y comerciales de una posible colaboración. Además, algunos contactos indican que EGA ya había considerado invertir en Ghana en 2022, pero decidió no hacerlo para no poner en riesgo su licencia en Guinea, donde se enfrenta a demoras en construir una refinería. Aun así, expresó que diversificar su base de suministro de bauxita en Ghana está alineado con su estrategia de expansión de producción de aluminio.
GIADEC tiene previsto iniciar la extracción y operaciones de off-take en el área conocida como Bloque B en el primer trimestre del próximo año. Las conversaciones con posibles socios están avanzadas, según las fuentes. El objetivo principal es “evaluar todas las opciones que beneficien al país”, en palabras de uno de los informantes. La Cámara de Minas de Ghana proyecta que la producción nacional alcanzará los 2 millones de toneladas en 2025, frente al récord estimado de 1.7 millones de este año.
Esta nueva orientación de Ghana responde tanto a la necesidad de atraer inversión extranjera como a la voluntad de acelerar el desarrollo industrial interno. La transformación de la bauxita en alúmina y luego aluminio requiere inversiones muy importantes en plantas de procesamiento, logística y energía, áreas en que las empresas globales suelen contar con experiencia comprobada. Asociarse con compañías internacionales puede aportar tecnología, capital y acceso a mercados globales.
Además, este movimiento puede mejorar la seguridad del empleo y los ingresos estatales, ya que se espera que las inversiones generen empleo local y aumenten las regalías y participaciones fiscales. También permitiría a Ghana capturar mayor valor agregado a partir de sus recursos naturales, en lugar de exportar materia prima sin procesamiento.
Un acuerdo con EGA o una firma china podría incentivar proyectos integrados de minería y refinación que impulsen la capacidad nacional de generar alúmina. En Guinea, por ejemplo, EGA ya perdió una licencia debido a retrasos para desarrollar una refinería, lo que demuestra los desafíos que enfrenta la industria cuando no se cumple con los compromisos de infraestructura. En cambio, Ghana podría ofrecer un terreno propicio para un desarrollo más ágil si cuenta con un socio establecido que aporte experiencia en el sector.
Desde el punto de vista geopolítico, la apuesta puede equilibrar la influencia de actores globales y diversificar alianzas. Una sociedad con EGA fortalecería lazos con Medio Oriente, mientras que con una empresa china podría aprovechar los vínculos comerciales cada vez más profundos entre China y África. En ambos casos, el resultado potencial es una Ghana más industrializada y competitiva en la cadena global del aluminio.
Pero no todo es simple. Ghana debe garantizar que cualquier contrato futuro incluya cláusulas claras sobre transferencia tecnológica, cumplimiento ambiental y beneficios sociales. La experiencia local con concesiones desacreditadas podría servir como referencia para establecer mecanismos más sólidos de supervisión y transparencia.
También será clave el rol del parlamento, que deberá ratificar cualquier concesión nueva para evitar que se repita la situación legal que anuló el acuerdo con Rocksure. El gobierno ha evitado dar comentarios oficiales mientras las negociaciones siguen en curso. GIADEC también declinó hacer declaraciones. El ejecutivo señaló que no ha informado formalmente a Rocksure sobre la terminación, más allá del anuncio de salida de la empresa conjunta.
En resumen, Ghana busca dejar atrás una concesión insostenible legalmente y avanzar hacia alianzas estratégicas con compañías globales capaces de capitalizar su vasta reserva de bauxita. Al hacerlo, el país espera que su producción crezca rápidamente, que la industrialización local se acelere y que los recursos del sector generen un verdadero impulso económico sostenible.

