Chile ha dado un paso decisivo para fortalecer su posición como líder mundial en cobre y litio. Con una votación mayoritaria en el Congreso (93 votos a favor), se aprobó una reforma legislativa que busca reducir drásticamente los tiempos de permisos en los sectores minero y energético. La medida representa un cambio profundo en más de 40 regulaciones sectoriales, y solo resta la firma presidencial para convertirse en ley. El objetivo es claro: reactivar la inversión. El gobierno afirma que la reforma permitirá reducir los tiempos de tramitación de permisos entre un 30% y 70%, sin sacrificar los estándares ambientales o regulatorios. Esta promesa representa un alivio para un sector que enfrenta procesos de aprobación que pueden extenderse hasta 12 años. “Esto permitirá reducir sustancialmente los tiempos de tramitación, manteniendo nuestro rigor regulatorio,” señaló Nicolás Grau, ministro de Economía.
El cambio no es meramente administrativo. En el contexto económico global actual, donde la transición energética requiere más cobre y litio, acelerar los permisos significa destrabar miles de millones en inversiones que estaban estancadas. Chile, a pesar de las caídas recientes en producción de cobre, mantiene su liderazgo global. Según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el país pasará de tener una participación del 23.6% en la producción mundial en 2024 al 27.3% en 2034. La nueva ley contribuirá directamente a consolidar esa proyección. Desde el punto de vista empresarial, las señales son positivas. Jorge Riesco, presidente de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), respaldó el cambio aunque pidió más avances: “Valoramos el esfuerzo del Ejecutivo, pero creemos que esto es solo el comienzo.”
La región de Antofagasta será la más beneficiada. Este territorio concentra una buena parte de la inversión minera del país. Con los nuevos tiempos de tramitación, se espera una mejora en la ejecución de proyectos y una mayor certeza para la planificación económica tanto regional como nacional. “Los tiempos más cortos no solo agilizan los proyectos, también aportan certidumbre a la economía,” destacó Matías Muñoz, secretario regional de Economía.
Uno de los pilares de la reforma es la institucionalización de la plataforma digital SUPER. Esta ventanilla única será obligatoria para gestionar permisos, permitiendo trazabilidad, interoperabilidad y seguimiento en tiempo real. Además, se crea una nueva Oficina de Autorizaciones Sectoriales e Inversiones, que tendrá como misión coordinar y modernizar el sistema de permisos. Esta digitalización busca reducir cuellos de botella, aumentar la transparencia y reforzar la confianza del sector privado.
A diferencia de otras reformas que sacrifican controles ambientales para acelerar inversiones, el gobierno chileno ha insistido en que esta nueva ley mantendrá intactos los estándares regulatorios. Esta estrategia busca evitar el rechazo ciudadano y asegurar un desarrollo sustentable.
La aprobación de esta reforma envía un mensaje claro a los inversionistas: Chile quiere facilitar el desarrollo de sus recursos estratégicos sin comprometer su institucionalidad. La minería y la energía no solo son sectores clave para el crecimiento económico, también son fundamentales para la transición energética global.

