Chile respiró aliviado el 30 de julio de 2025, cuando Estados Unidos implementó un arancel del 50 % sobre productos semielaborados de cobre, como tubos, cables, varillas y accesorios eléctricos, pero excluyó expresamente los cátodos, concentrados, mineral y chatarra refinada .
Máximo Pacheco, presidente del directorio de Codelco, definió como “buena noticia para Chile y Codelco” el hecho de que los cátodos queden fuera del arancel. Esa exclusión permite a Chile seguir abasteciendo el mercado estadounidense sin mayores barreras comerciales.
Chile suministra alrededor del 60 % del cobre refinado que importa Estados Unidos, y los cátodos representan aproximadamente el 11 % de la producción nacional de Codelco dedicada al mercado norteamericano. Esa decisión constituye un alivio estratégico, pues evita una interrupción abrupta del flujo clave de materia prima refinada.
En contraste, el arancel del 50 % entrará en vigor el 1 de agosto de 2025 sobre productos semielaborados y manufacturas intensivas en cobre (como tubería, cableados y conectores). Ese enfoque impuesto por la sección 232 responde a preocupaciones de seguridad nacional y busca fortalecer la manufactura interna estadounidense, aunque no beneficia directamente a la minería latinoamericana.
Reacciones del mercado no se hicieron esperar: los futuros del cobre cayeron entre 17 % y 20 % en Comex, borrando la prima que habían alcanzado sobre los precios globales en Londres. Analistas consideran que la sorpresa generó volatilidad y recalibración inmediata.
Desde Chile, ejecutivos y autoridades destacaron que esta exclusión mantiene viva la demanda de cátodos. Pacheco subrayó que la industria estadounidense no cuenta con capacidad de fundición suficiente para reemplazar rápidamente ese suministro externo. Ante ese escenario, su país estaría en posición de reforzar las exportaciones refinadas para sostener el ritmo industrial de EE. UU.
Subtítulo: Impacto económico y estratégico para Chile y EE. UU.
La exención de cátodos abre espacio a mantener flujos de exportación esenciales y protege parte de la cadena productiva chilena. Codelco logra preservar ventas clave sin verse directamente afectada por los nuevos aranceles. Desde el punto de vista americano, la política busca incentivar la producción doméstica de productos intermedios sin cerrar totalmente la puerta a insumos importados refinados.
Se espera que esta configuración permita a EE. UU. planear una transición más gradual hacia mayor autosuficiencia, mientras que países como Chile y Perú consolidan su rol como proveedores confiables. A futuro, el gobierno estadounidense planea imponer obligaciones de venta interna del 25 % de chatarra y cátodos desde 2027, con incrementos progresivos hasta 2029, para reforzar su industria local.
Conclusión
La exclusión de los cátodos de cobre de los nuevos aranceles es una victoria estratégica para Chile y Codelco. Mantiene abierta la puerta al suministro refinado a EE. UU., alivia incertidumbres del mercado y refuerza la posición de los exportadores latinoamericanos frente a políticas proteccionistas.

