Los precios del cobre muestran una marcada divergencia entre los principales mercados globales. Mientras el contrato a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) subió un 0,4 % a US $9.683,5 por tonelada, el contrato más negociado en la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE) cayó un 0,7 % a 78.610 yuanes (US $10.947,4). Esta diferencia refleja no sólo las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China, sino también una estacionalidad desfavorable en la demanda del gigante asiático.
Factores que impulsan la divergencia
Analistas señalan que los posibles aranceles estadounidenses sobre el cobre importado están apoyando los precios en Londres. En contraste, en Shanghái, la demanda doméstica se debilita y los inventarios están aumentando lentamente, lo que presiona los precios a la baja. Según cifras de la SHFE, los inventarios pasaron de 98.671 toneladas el 23 de mayo a 107.404 toneladas el 6 de junio.
Este aumento moderado no es suficiente para hundir los precios, pero sí para generar presión en un mercado que esperaba estabilidad. Además, el costo del procesamiento del cohttps://mineriaenlinea.com/metales/cobre-14/bre (concentrados) en China ha alcanzado valores negativos récord, lo cual desafía la viabilidad operativa de muchas fundidoras locales.
Acuerdo comercial y volatilidad latente
El martes pasado, Estados Unidos y China alcanzaron un acuerdo que reestablece una tregua comercial. Pekín retiró algunas restricciones a la exportación de tierras raras y facilitó el acceso de estudiantes chinos a universidades estadounidenses. No obstante, los mercados financieros permanecen cautelosos.
En este contexto, un dólar más débil, tras datos de inflación más bajos de lo esperado en EE. UU., podría alentar un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal. Un dólar débil suele hacer más atractivos los metales para compradores que operan en otras divisas, lo cual también impulsa los precios del cobre en los mercados internacionales.
Reacción de otros metales
El zinc, el plomo y el aluminio también mostraron alzas en la LME, con avances de entre 0,2 % y 0,5 %. El níquel y el estaño bajaron ligeramente. En el mercado SHFE, el aluminio subió 1,1 %, el zinc 0,3 % y el plomo 0,3 %. El níquel, en cambio, cayó 1,2 %.
Este comportamiento mixto refleja el clima de incertidumbre, donde factores macroeconómicos y geopolíticos influyen de forma diferenciada en cada metal.
Expectativas para el mercado del cobre
La divergencia entre Londres y Shanghái podría continuar si se concretan los aranceles anunciados por Estados Unidos. Además, si China no reactiva su demanda interna —afectada por una economía aún convaleciente tras la pandemia y la crisis inmobiliaria—, los precios en SHFE podrían mantenerse presionados.
Por otro lado, si las fundidoras chinas reducen producción ante márgenes negativos, la oferta global se contraería, lo que reforzaría el precio del cobre en los mercados internacionales.
La volatilidad del mercado refuerza la importancia de contar con cadenas de suministro diversificadas y eficientes. América Latina, con grandes productores como Perú, Chile y México, tiene la oportunidad de capitalizar este contexto. La minería del cobre, esencial para la transición energética y la electrificación, sigue siendo un pilar estratégico.

