La sede de Barrick en Bamako reabrió sus puertas el 23 de junio de 2025, luego de permanecer cerrada por casi dos meses. La decisión responde a un fallo judicial que la puso bajo administración provisional, con el exministro de Salud Soumana Makadji encargado del complejo Loulo‑Gounkoto.
Barrick anunció que apelará tanto el nombramiento de Makadji como la orden de control estatal sobre su complejo estrella. Esta medida judicial se enmarca en una disputa más amplia entre la minera y el gobierno de Malí alrededor del polémico código minero de 2023, que endurece impuestos y aumenta la participación estatal.
Loulo‑Gounkoto: un motor en pausa
La mina Loulo‑Gounkoto generaba más de 500 000 oz de oro al año, representando alrededor del 14 % de la producción de Barrick. Sin embargo, se encuentra inactiva desde enero de 2025, tras el bloqueo de exportaciones y la retención de 3 toneladas de oro en febrero.
Personal de Barrick sigue activo en la sede de Bamako. Makadji se reunirá esta semana con empleados y contratistas, con el objetivo de reactivar operaciones.
Contratistas y economía local en riesgo
La paralización afecta a cientos de contratistas locales. Empresas como BLY, ETASI, ATC y MAXAM han reducido sus operaciones e incluso despedido empleados debido a la incertidumbre. La falta de ingresos por regalías impacta a las finanzas de Malí.
Barrick sostiene que la implementación del nuevo código vulnera acuerdos previos, y responde con un recurso de arbitraje internacional (ICSID) para defenderse.
Impacto sobre acciones y expectativas financieras
Las acciones de Barrick en Nueva York aumentaron un 2 %, cotizando en USD 21.39 y situando su capitalización en alrededor de USD 37 mil millones .
Sin embargo, la compañía ha excluido a Loulo‑Gounkoto de su pronóstico de producción 2025, y analistas pronostican una caída del 11 % en EBITDA anual sin la mina.
Subtítulo: ¿Qué pasa con el nuevo código y la negociación?
Desde la aprobación del código minero 2023, Malí busca renegociar contratos para aumentar sus ingresos fiscales y participación accionaria. Barrick rechaza el incremento de impuestos y exige conservar sus condiciones vigentes.
A pesar de intensas negociaciones desde 2023, no se ha alcanzado un acuerdo. En febrero de 2025, Barrick ofreció USD 370 millones como base para un arreglo, pero persiste el bloqueo de oro y la detención de empleados.
La licencia de Barrick en Malí expira en febrero de 2026, lo que añade urgencia a la resolución del conflicto.
Panorama futuro y consecuencias
- Operaciones: Si Makadji logra reactivar la mina, Malí podría ganar USD 1 000 millones en un año gracias a los precios altos del oro.
- Inversión extranjera: El conflicto podría desalentar futuros inversores ante la percepción de riesgo político y legal.
- Arbitraje ICSID: Barrick sigue en tribunales internacionales para asegurar su respaldo legal.
- Impacto social: Los despidos y paralizaciones afectan comunidades rurales; una reactivación parcial podría mitigar el desempleo.
La reapertura de la sede de Barrick en Bamako marca un paso administrativo, pero el conflicto con Malí persiste. Si no logran un acuerdo sobre el código minero, la tensión continuará, con efectos directos en la economía local, las finanzas de Barrick y el clima de inversión regional.

