El gobierno de Panamá ha dado luz verde al plan de mantenimiento ambiental propuesto por First Quantum Minerals para la mina Cobre Panamá, aclarando que esto no significa reactivar sus operaciones.
El ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, subrayó que la autorización tiene como único objetivo proteger el medio ambiente y preservar los equipos mineros que llevan casi 20 meses inactivos.
“La mina no está siendo reabierta. Estamos autorizando el plan de cuidado y manejo seguro para garantizar su protección ambiental,” afirmó Moltó, según Prensa Latina.
Un plan necesario para evitar daños
La mina, considerada uno de los proyectos cupríferos más grandes de Centroamérica, fue cerrada abruptamente a finales de 2023 por orden del gobierno anterior.
Desde entonces, las autoridades detectaron la necesidad urgente de implementar protocolos ambientales actualizados para evitar impactos negativos en el entorno y el deterioro de los activos mineros.
El plan aprobado involucra a diez entidades gubernamentales, incluida la Autoridad Nacional del Ambiente, que supervisarán la implementación.
Aunque no se reveló el costo exacto ni la duración precisa, expertos estiman que las labores tomarán entre tres y seis meses. Durante este periodo, se priorizarán las salvaguardas ambientales y se permitirá la eventual exportación del cobre ya extraído.
Moltó añadió:
“La supervisión garantizará que este material pueda extraerse y procesarse de la mejor manera para su exportación.”
El impacto económico de Cobre Panamá
Cobre Panamá representa mucho más que una mina para el país. El proyecto, valorado en 10 mil millones de dólares, llegó a aportar cerca del 5% del PIB nacional antes de su cierre y generaba aproximadamente el 40% de los ingresos anuales de First Quantum.
Su clausura ha tenido repercusiones significativas tanto para la empresa como para la economía panameña. La mina sustentaba directa e indirectamente a decenas de miles de empleos y posicionaba a Panamá como un jugador clave en el mercado global del cobre.
El presidente José Raúl Mulino ha expresado su interés en renegociar un modelo de asociación que refuerce la participación nacional en la mina. Sin embargo, advirtió que un cierre completo podría tardar hasta 15 años debido a su magnitud y relevancia económica.
“Seamos inteligentes y saquemos el mayor beneficio como panameños de una mina que ya tenemos,” declaró Mulino este mes.
Un respiro para la minería sostenible
Aunque el plan actual no representa una reapertura, es un paso positivo para la minería responsable. Permite cuidar la infraestructura minera, proteger los ecosistemas circundantes y mantener abierta la puerta a futuras negociaciones.
Antes del cierre, Cobre Panamá producía más de 330,000 toneladas de cobre al año y se encaminaba a alcanzar un rendimiento anual de 100 millones de toneladas para finales de 2024, posicionándose entre las principales operaciones cupríferas del mundo.
Desde marzo, First Quantum detuvo sus procedimientos de arbitraje, apostando por un reinicio del diálogo con el gobierno panameño. Esto genera esperanza en sectores económicos que ven en la minería una fuente clave de desarrollo, empleo y divisas.
El plan de mantenimiento en Cobre Panamá no debe verse como una simple medida temporal. Representa un compromiso con la preservación ambiental, la seguridad industrial y la posibilidad de reactivar en el futuro una de las minas más importantes del continente.
La minería, bien gestionada, no solo extrae minerales: sostiene comunidades, financia infraestructura y posiciona a los países en el mapa económico global. Panamá tiene en sus manos la oportunidad de diseñar un modelo más equitativo, que beneficie tanto al Estado como a la empresa y a las comunidades locales.

