Ucrania y Estados Unidos están cerca de firmar un memorando de entendimiento que sienta las bases para un ambicioso acuerdo en torno a la explotación de recursos minerales. Este pacto se perfila como una estrategia para estimular la economía ucraniana, fomentar la inversión internacional y, al mismo tiempo, ofrecer a Estados Unidos una vía para recuperar parte del apoyo financiero otorgado a Kyiv desde la invasión rusa.
Yulia Svyrydenko, primera vice primera ministra de Ucrania, anunció que los equipos técnicos y legales de ambos países han hecho “progresos sustanciales” en el borrador del acuerdo, el cual será formalizado inicialmente con la firma de un memorando de entendimiento en el corto plazo.
Fondo conjunto de inversión
Uno de los pilares del acuerdo es la creación de un Fondo Conjunto de Inversión para la Reconstrucción, al que Ucrania aportará el 50% de los ingresos futuros derivados de recursos naturales administrados por el Estado. Estados Unidos igualaría esa cifra con compromisos financieros de largo plazo.
El fondo no solo apuntalará la reconstrucción económica del país europeo, sino que busca convertir los recursos minerales en una palanca de desarrollo productivo e integración internacional.
Sin garantías de seguridad
Un punto crítico es que el borrador actual no contempla garantías de seguridad por parte de Estados Unidos. Esta omisión ha generado inquietud entre los funcionarios ucranianos, quienes esperaban que un pacto económico de esta magnitud incluyera compromisos estratégicos ante la amenaza constante de Rusia.
Reducción en el cálculo de ayuda militar
Estados Unidos ha ajustado a la baja su estimación del costo total de la ayuda a Ucrania desde 2022, pasando de $300 mil millones a $100 mil millones. Donald Trump, interesado en cerrar el acuerdo, considera este trato como un mecanismo para que Ucrania “devuelva” parte de ese apoyo.
No obstante, el presidente Volodímir Zelenski ha reiterado que esa ayuda no fue un préstamo y no debería ser reembolsada.
Puntos de fricción: control y gobernanza
Algunos aspectos de la negociación han generado fuertes tensiones. Por ejemplo, se ha reportado que Washington quiere controlar un gasoducto clave que cruza Ucrania y transporta gas ruso hacia Europa. Kyiv ha calificado esta demanda como de tipo “colonial” y difícilmente aceptable.
Además, el borrador original del acuerdo estipulaba que todos los ingresos, tanto públicos como privados, por explotación de minerales fueran canalizados a un fondo controlado mayoritariamente por EE. UU. Ucrania solo tendría acceso a beneficios una vez saldara la totalidad de la ayuda recibida, más un 4% de interés anual. Esta propuesta ha sido tildada por funcionarios ucranianos como “un robo”.
Oportunidades para ambos países
A pesar de las controversias, el acuerdo podría representar una importante oportunidad económica para ambas naciones. Para Ucrania, significaría el ingreso de capital, tecnología y experticia para revitalizar su sector extractivo. Para Estados Unidos, implicaría acceso preferencial a minerales estratégicos y una vía de retorno financiero en un contexto global de competencia geopolítica por recursos.
El documento final deberá ser ratificado por la Rada Suprema, el parlamento ucraniano, una vez se completen los ajustes técnicos y legales. Se espera que el memorando de entendimiento sea firmado en las próximas semanas, abriendo la puerta al tratado completo.

