Las comunidades indígenas Lickanantay del desierto de Atacama están escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la minería latinoamericana. Actualmente, mantienen negociaciones clave con las gigantes mineras Codelco y SQM para definir su participación en una nueva etapa de extracción de litio, un recurso esencial para la transición energética global.
El litio del Salar de Atacama representa aproximadamente el 25% de la producción mundial, y su explotación ha generado tensiones con las comunidades originarias, quienes habitan esta región desde hace milenios. Ahora, bajo el liderazgo del gobierno chileno y una creciente presión por prácticas mineras éticas, se gesta un modelo de gobernanza que podría convertirse en ejemplo para América Latina.
Hacia un modelo de gobernanza compartida
Desde marzo de 2024, líderes indígenas y representantes de ambas empresas han sostenido una serie de reuniones que buscan cristalizar un acuerdo antes de que termine el año. El objetivo es claro: garantizar que las comunidades tengan voz activa en las decisiones que afectan su territorio y medio ambiente.
El modelo propuesto no contempla participación en las decisiones comerciales, sino en temas ambientales, tecnológicos y sociales. Esto incluye, por ejemplo, cómo se extraerá el litio, cómo se protegerán las fuentes de agua y qué estándares ambientales se aplicarán.
Sergio Cubillos, líder de la comunidad de Peine, enfatiza:
“La idea es que no sea solo la empresa la que decida qué hacer en nuestro territorio”.
Por su parte, Yermin Basques, de Toconao, menciona que una de las propuestas es establecer un canal permanente de diálogo con miembros del consejo de administración de la nueva empresa.
Razones estratégicas para incluir a las comunidades
Incluir a las comunidades indígenas no es solo una decisión ética; es también estratégica. La presión de los mercados internacionales por prácticas responsables ha llevado a muchas empresas a fortalecer sus políticas de relacionamiento comunitario.
Eventos como el cierre de la mina de cobre de First Quantum en Panamá en 2023, a raíz de protestas, han servido como advertencia a la industria minera global.
Seth Goldstein, analista de Morningstar, lo resume:
“El diálogo facilita a SQM mantener sus operaciones en marcha”.
Además, lograr este acuerdo podría mejorar la imagen de Chile como proveedor responsable de litio ante automotrices europeas y tecnológicas que exigen transparencia y respeto ambiental en sus cadenas de suministro.
Codelco y SQM ante una oportunidad histórica
La asociación entre Codelco y SQM —donde Codelco controlará el 50% más una acción— representa el nuevo modelo estatal de explotación del litio impulsado por el presidente Gabriel Boric. Esta política busca priorizar los derechos indígenas y la sostenibilidad.
Ambas empresas ya han implementado programas de acercamiento comunitario, como paneles solares, atención médica y monitoreo ambiental conjunto. No obstante, auditorías recientes de la Iniciativa para la Garantía de la Minería Responsable (IRMA) señalan que aún queda camino por recorrer para superar la desconfianza histórica.
El tiempo corre
Los líderes indígenas han expresado la urgencia de llegar a un acuerdo antes de marzo de 2026, cuando finaliza el mandato de Boric. Existe preocupación de que un nuevo gobierno pueda modificar la estrategia de gobernanza participativa. Evelyn Matthei, la candidata presidencial mejor posicionada actualmente, ha expresado apoyo a la minería, pero sin detallar cómo garantizará los derechos indígenas.
El futuro del litio, en manos de todos
Chile posee las mayores reservas probadas de litio del planeta y es el segundo productor mundial. Alcanzar un modelo de gobernanza que incluya a las comunidades podría marcar un hito en la historia minera de América Latina y fortalecer la legitimidad de la industria en la era de la transición energética.
Winder Flores, habitante de Talabre, lo resume:
“No estamos en contra del desarrollo del país, pero sí queremos ser parte de él y no quedarnos con las manos vacías”.

