La disputa entre el fondo estadounidense Elliott Associates y el London Metal Exchange (LME) volvió a los titulares este marzo de 2025. La Financial Conduct Authority (FCA) del Reino Unido multó al LME con 9.2 millones de libras por su manejo deficiente del caos en el mercado del níquel en 2022. Elliott considera esta sanción como una validación de su postura y ahora evalúa nuevas acciones legales.
El origen del conflicto: marzo de 2022
El 8 de marzo de 2022, el precio del níquel se disparó por encima de los $100,000 dólares por tonelada. Este aumento sin precedentes provocó el colapso del mercado y llevó al LME a cancelar operaciones por un valor de aproximadamente $12 mil millones de dólares. Elliott, uno de los principales afectados, demandó a la bolsa por esta decisión.
Aunque la demanda fue desestimada en distintas instancias, el fondo nunca abandonó su postura de que las decisiones del LME perjudicaron seriamente a inversionistas como ellos.
La multa de la FCA: un precedente histórico
La multa impuesta el 20 de marzo de 2025 representa la primera sanción de este tipo contra una bolsa británica. La FCA concluyó que el LME no reaccionó de forma oportuna ante el estrés extremo del mercado. Según el informe, el LME tenía personal junior en funciones durante las horas críticas y carecía de mecanismos de control de volatilidad adecuados.
Esto no solo minó la confianza de los participantes del mercado, sino que generó pérdidas considerables para numerosos inversionistas.
Elliott: “Fuimos reivindicados”
Tras el anuncio de la multa, Elliott emitió un comunicado contundente:
“El aviso final de la FCA ha confirmado que Elliott tenía razón. Las fallas del LME causaron daño financiero significativo a muchos inversionistas, incluyendo a Elliott”.
No obstante, el fondo lamentó que el aviso no aborde directamente el daño causado a quienes, como ellos, sufrieron pérdidas económicas millonarias.
¿Qué viene ahora?
Aunque Elliott no ha detallado qué acciones podría emprender, no se descarta una nueva ofensiva legal, ya sea en cortes civiles o a través de organismos regulatorios internacionales. Este episodio refuerza la necesidad de que los mercados cuenten con estructuras de gobernanza sólidas, especialmente en sectores tan sensibles como los metales industriales.
Implicaciones para el mercado y la minería
El caso también pone en foco la importancia estratégica del níquel, un metal crítico para la transición energética global, especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos. Cuando los mercados de metales se ven alterados, toda la cadena de valor, desde los productores mineros hasta los consumidores industriales, se ve afectada.
Un mercado de níquel robusto, transparente y bien regulado es vital para asegurar el suministro de materiales clave que permitirán la descarbonización.
¿Qué aprendió el LME?
Desde el escándalo, el LME ha aceptado las conclusiones de la FCA y ha comenzado a implementar reformas. Entre ellas, la modernización de sus sistemas de supervisión de mercado y la reestructuración de su equipo de gestión de riesgos.
Estas mejoras no solo buscan recuperar la confianza de los inversores institucionales, sino también evitar futuras crisis de esta magnitud.

