El gobierno de Canadá ha decidido tomar medidas contundentes contra las importaciones chinas de vehículos eléctricos, acero y aluminio. En un movimiento que alinea al país con sus aliados occidentales y busca proteger a los fabricantes nacionales, se impondrán nuevos aranceles del 100% sobre los vehículos eléctricos y del 25% sobre el acero y aluminio provenientes de China. Esta decisión, que se espera sea anunciada por el Primer Ministro Justin Trudeau en Halifax, refleja un cambio significativo en la política comercial de Canadá, influenciada por las estrategias adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea.
Contexto y Motivos Detrás de los Nuevos Aranceles
Canadá, siendo una economía orientada a la exportación y con una estrecha relación comercial con Estados Unidos, ha observado de cerca las medidas del gobierno de Joe Biden para aumentar los aranceles a productos chinos como vehículos eléctricos, baterías y acero. La industria automotriz canadiense está profundamente integrada con la estadounidense; más del 85% de los vehículos ligeros producidos en Canadá se exportan a Estados Unidos. La producción total alcanzó 1.5 millones de unidades en 2023.
Chrystia Freeland, Ministra de Finanzas y figura clave en el gabinete de Trudeau, ha sido una defensora destacada de una postura más firme contra las importaciones de vehículos eléctricos chinos. En junio, Freeland inició una consulta pública sobre posibles medidas para dificultar la venta de estos vehículos en Canadá. Argumentó que la industria automotriz enfrenta una competencia desleal debido a la política de sobrecapacidad dirigida por el Estado chino, lo que perjudica la capacidad de la industria canadiense para competir en el sector de los vehículos eléctricos.
Implicaciones para la Industria Automotriz y la Economía Canadiense
La imposición de estos aranceles no solo refleja una postura más agresiva en términos de política comercial, sino que también responde a las preocupaciones del sector automotriz canadiense. La industria ha presionado al gobierno para que proteja los empleos y salarios domésticos, argumentando que los vehículos eléctricos chinos son más baratos debido a estándares laborales más débiles en China. Además, el gobierno canadiense ha invertido fuertemente en atraer a fabricantes de vehículos eléctricos y baterías de países aliados, como Volkswagen y Honda, mediante subsidios multimillonarios.
Las importaciones de vehículos eléctricos chinos a Canadá han aumentado drásticamente en los últimos años, pasando de menos de 100 millones de dólares canadienses en 2022 a 2.2 mil millones de dólares canadienses en 2023. Esta tendencia ha generado preocupación en el gobierno canadiense, que teme que los automóviles baratos fabricados por empresas chinas eventualmente dominen el mercado.
Respuesta de China y Consecuencias Geopolíticas
La respuesta de China no se ha hecho esperar. Las autoridades chinas ya han utilizado medidas de represalia en el pasado, como cuando restringieron las importaciones de semillas de canola canadienses durante tres años tras la detención de un alto ejecutivo de Huawei en Vancouver. Es probable que la nueva política de aranceles canadienses agrave aún más las tensiones entre ambos países.
China también planea discutir estos nuevos aranceles durante la visita del Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, esta semana. Sullivan se reunirá con el Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, y posiblemente con el líder chino Xi Jinping, lo que podría intensificar el diálogo sobre las políticas comerciales entre China y Occidente.
Reacciones en la Industria del Acero y Aluminio
Además de los vehículos eléctricos, los productores de acero y aluminio en Canadá han apoyado públicamente la imposición de aranceles a los productos chinos. Argumentan que las políticas industriales de China permiten al país inundar mercados extranjeros con productos baratos, lo que pone en riesgo los empleos locales. Catherine Cobden, presidenta de la Asociación Canadiense de Productores de Acero, ha enfatizado que “China no juega según las reglas” y ha instado al gobierno a no tener ilusiones sobre las intenciones chinas.
Conclusión
La decisión de Canadá de imponer aranceles más altos a los vehículos eléctricos, acero y aluminio chinos marca un punto de inflexión en su política comercial, alineándose con sus aliados occidentales para proteger su industria doméstica. Esta medida subraya el creciente enfoque en la seguridad de las cadenas de suministro y la necesidad de hacer frente a las prácticas comerciales percibidas como injustas por parte de China. Aunque las repercusiones geopolíticas de esta decisión aún están por verse, está claro que Canadá está adoptando una postura más firme para salvaguardar sus intereses económicos y estratégicos.

