La adquisición de activos mineros en países ricos en recursos naturales se ha convertido en una estrategia clave para naciones y corporaciones globales que buscan asegurar el suministro de minerales críticos para la transición energética y la fabricación de tecnologías avanzadas. En este contexto, la mina de cobre Lubambe en Zambia se ha colocado en el centro de una compleja disputa internacional, que refleja no solo la importancia del cobre como recurso estratégico sino también las tensiones geopolíticas y económicas que marcan la carrera por los recursos naturales en el siglo XXI.
La mina Lubambe, que tiene el potencial de convertirse en una de las mayores productoras de cobre en Zambia, ha atraído el interés de importantes actores internacionales. International Holding Company (IHC) de Abu Dabi, a través de su unidad International Resources Holding (IRH), ha expresado su intención de adquirir el 80% de participación que el gestor de capital privado EMR Capital posee en el proyecto. Este movimiento se produce en medio de un proceso de venta ya iniciado por EMR Capital a la firma china JCHX Mining, especializada en servicios y contratación minera, que había cerrado un acuerdo para comprar dicha participación en enero.
La situación se complica con la necesidad de aprobación por parte del gobierno zambiano, propietario del 20% restante de Lubambe a través de la firma estatal ZCCM-IH. La intervención de IHC subraya una tendencia creciente de inversiones agresivas por parte de los ricos en petróleo, como los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que buscan asegurar el suministro de metales críticos en África. Esta movida no solo busca diversificar sus economías, sino también posicionarse en la vanguardia de la transición energética global.
La presencia de inversores del Medio Oriente en África enfrenta directamente a las empresas chinas, que también están en una búsqueda agresiva por asegurar minerales esenciales para alimentar su creciente sector de fabricación de vehículos eléctricos. La batalla por Lubambe no es solo un caso aislado sino un reflejo de una competencia global más amplia por el control de recursos estratégicos, donde África se convierte en un escenario clave debido a su riqueza mineral.
El interés de IRH en Lubambe sigue a su reciente adquisición del 51% en las minas de cobre de Mopani en Zambia, marcando su primera incursión en el sector minero africano. Esta adquisición, preferida por el gobierno zambiano sobre otras ofertas, incluidas las de Sibanye Stillwater y el Grupo Minero Zijin de China, destaca la capacidad de IHC de influir en el sector minero zambiano.
EMR Capital, por su parte, busca salir del proyecto Lubambe, que ha poseído desde 2017, como parte de la maduración de sus fondos y después de que la pandemia retrasara su desarrollo. Además, EMR vendió una participación del 51% en el proyecto de cobre Mingomba adyacente a la startup californiana KoBold Metals, manteniendo aún una participación del 28%.
La producción de Lubambe, anteriormente en manos de African Rainbow Minerals y Vale SA, alcanzó alrededor de 15,000 toneladas de cobre el último año. Sin embargo, para sostener su viabilidad, la mina necesita aumentar su producción mensual significativamente, según indica su sitio web. El interés de JCHX, que propuso asumir el 80% de EMR junto con la deuda del proyecto por una suma simbólica, subraya la valoración estratégica de Lubambe en el mercado global del cobre.

