En un movimiento audaz y estratégico, Arabia Saudita ha firmado memorandos de entendimiento (MOUs) para colaboraciones mineras con Egipto, Rusia, Marruecos y la República Democrática del Congo en el Foro de Minerales del Futuro en Riad. Estos acuerdos marcan un cambio significativo en la estrategia económica del reino, conocido tradicionalmente por su dependencia del petróleo.
Los MOUs firmados con el Ministerio de Petróleo y Recursos Minerales de Egipto, el Ministerio de Transición Energética y Desarrollo Sostenible de Marruecos y el Ministerio de Minas de la República Democrática del Congo se centran en la cooperación en “el campo de la riqueza mineral”. Paralelamente, se ha firmado un acuerdo separado con Rusia centrado en la geología.
Como parte de sus esfuerzos por construir una economía que no dependa principalmente del petróleo, Arabia Saudita también anunció un programa de incentivos para la exploración mineral de 182 millones de dólares. El país posee vastas reservas de fosfato, oro, cobre y bauxita. “Este programa reducirá los riesgos en nuestras inversiones en exploración, asegurando habilitar nuevas commodities, proyectos en campos verdes y mineros junior”, dijo el Ministro de Industria y Recursos Minerales, Bandar Alkhorayef, en el Foro de Minerales del Futuro.
En el evento de esta semana en Riad, se espera firmar acuerdos por un valor de 75 mil millones de riales (20 mil millones de dólares). Alkhorayef también anunció la quinta y sexta ronda de un programa de licencias que ofrece acceso a 33 sitios de exploración este año.
El estado del Golfo ha revisado al alza las estimaciones de sus recursos minerales no explotados a 2.5 billones de dólares, frente a una previsión de 2016 de 1.3 billones de dólares. Alkhorayef señaló que esto se basa en la exploración del 30% de los escudos árabes, sugiriendo que hay más por descubrir.
En su empuje por diversificarse lejos de los combustibles fósiles, Arabia Saudita también ha establecido el fondo de inversión Manara Minerals, una empresa conjunta entre Ma’aden y el Fondo de Inversión Pública (PIF), para comprar activos en el extranjero. Su primera incursión importante en el extranjero fue un acuerdo para convertirse en accionista del 10% en la unidad de cobre y níquel de Vale, valorada en 26 mil millones de dólares, el pasado julio.
“La gerencia de Manara está buscando activos diferentes para comprar o para asociarse con diferentes países”, explicó el ministro.
Este conjunto de movimientos estratégicos no solo refleja la ambición de Arabia Saudita de diversificar su economía, sino que también pone de manifiesto el creciente interés y la inversión en el sector minero a nivel mundial. Los acuerdos firmados en Riad son un claro indicativo de que el reino está buscando activamente expandir su influencia y capacidad en el sector minero global, lo que podría tener repercusiones significativas para el mercado mundial de minerales.

