En los últimos tiempos, las dinámicas del comercio mundial de metales han experimentado un giro significativo, especialmente a raíz de las más recientes sanciones impuestas por el Reino Unido a Rusia. Este escenario ha generado nuevas líneas divisorias en el mundo de los metales, en un claro ejemplo de cómo las repercusiones de la guerra en Ucrania continúan propagándose a través de los mercados de materias primas, al mismo tiempo que abren oportunidades para aquellos dispuestos a navegar dentro de las restricciones.
El epicentro de estos cambios se ha situado en la London Metal Exchange (LME), donde JPMorgan Chase & Co. ha tomado una posición activa al comprar aluminio ruso, mientras que Citigroup Inc. se ha retirado del comercio, según fuentes familiarizadas con el asunto. Por su parte, el operador de metales de propiedad china, IXM, ha solicitado algo de aluminio ruso desde que se anunciaron las nuevas normativas, aunque su principal rival, Trafigura Group, ha adoptado una postura más cautelosa.
Esta divergencia entre algunos de los actores más significativos en el mercado de metales subraya cómo un espectro cada vez más amplio de sanciones está enredando una mayor parte del comercio de commodities de Rusia. Además, está causando dolores de cabeza en la LME, donde el aluminio ruso ahora representa más del 90% de los inventarios de metal vivo. Las noticias recientes han revivido el debate sobre si se debería prohibir el suministro ruso para evitar la acumulación no deseada de metal, lo que amenaza con socavar el valor del precio de referencia del aluminio a nivel mundial, especialmente si hay menos comerciantes dispuestos o autorizados a manejar las existencias rusas.

