La minería, como columna vertebral de la economía moderna, enfrenta desafíos constantes, especialmente en términos de sostenibilidad y eficiencia. En este contexto, la multinacional Anglo American, con su última iniciativa en Chile, se posiciona como un líder en la transformación hacia una minería más verde y sustentable.
Anglo American, a través de una declaración de impacto ambiental presentada ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Chile, ha delineado un ambicioso plan valorado en 1.1 mil millones de dólares. Este proyecto se centra en tres pilares fundamentales: la aceleración en la remoción de relaves de la presa Pérez Caldera de su mina Los Bronces; la adaptación de su suministro de agua para operar con agua desalinizada; y el fortalecimiento de su sistema de agua recuperada.
El plan se destaca por su atención en el “repulping”, es decir, el movimiento de la pulpa mineral o los relaves, desde la presa Pérez Caldera hasta la presa de relaves Las Tórtolas. Se espera que este proyecto tenga una duración de 10 años, desde su construcción hasta la transferencia completa de los relaves.
En cuanto a la optimización de las operaciones actuales, la empresa se ha propuesto reducir su uso de agua dulce en un 50% para 2030. Durante la primera fase del proyecto, la compañía utilizará 500 litros por segundo de agua desalinizada para cubrir el 45% de sus operaciones. En una segunda fase, Anglo American planea usar agua residual tratada a cambio de suministrar agua desalinizada para consumo humano.
Este enfoque innovador también implica la potenciación del Sistema de Agua Recuperada (SAR) de la operación, aumentando el flujo de agua reciclada en Los Bronces de 1,000 a 1,200 litros por segundo. Esto no solo asegura el suministro de agua de la mina, sino que también optimiza el repulping de la presa de relaves Pérez Caldera.
La iniciativa del agua reciclada de Anglo American es una respuesta a la disminución del suministro de agua de las cuencas del Maipo y Aconcagua, agravada en los últimos años por una severa escasez de agua en la región central de Chile. Esta situación llevó a la compañía a ajustar su pronóstico de producción a 505,000 toneladas para finales de 2023, lo que es 15,000 toneladas menos de lo esperado, así como sus guías de producción para 2024 y 2025.
Sin embargo, la empresa ha señalado que esta reducción en la producción podría revertirse si el Proyecto Integrado Los Bronces (LBIP) avanza, permitiéndole acceder a minerales de mayor grado en una nueva sección subterránea de la mina, extendiendo su vida útil hasta 2036.
El LBIP recibió la aprobación del Comité de Ministros en abril, pero su resolución ambiental aún está en proceso. Este enfoque innovador en la gestión del agua y la sostenibilidad no solo establece un nuevo estándar para la industria minera en Chile, sino que también refleja un cambio fundamental en cómo las grandes empresas mineras pueden operar de manera más responsable y sostenible en un mundo que enfrenta desafíos ambientales cada vez mayores.

