El cobre, un metal fundamental en la economía global, ha mostrado una dinámica interesante en las últimas semanas. Este jueves, el cobre rondaba máximos de 10 semanas en la Bolsa de Metales de Londres (LME), cotizando plano a 8,419 dólares la tonelada métrica. Este valor representa no solo una cota significativa en su precio, sino también un indicativo de las tendencias actuales en el mercado de metales.
A pesar de estos picos, la debilidad de los datos manufactureros chinos y la fortaleza del dólar están impactando negativamente los precios. La contracción de la actividad manufacturera en China, que se prolonga por segundo mes consecutivo, plantea preguntas sobre la eficacia de las políticas de estímulo económico de Pekín. Este factor, combinado con la robustez del dólar estadounidense, crea un escenario complejo para el cobre y otros metales industriales.
Sin embargo, el cobre se dirige hacia su primera ganancia mensual desde julio, lo que sugiere un panorama de recuperación y crecimiento potencial. Daniel Smith, jefe de investigación de Amalgamated Metal Trading, enfatiza la divergencia entre los precios del cobre y otros metales de la LME, atribuyéndola a factores estacionales. Smith proyecta que si el cobre mantiene niveles por encima de la resistencia clave de los 8,500 dólares, podría dirigirse hacia los 8,860 dólares.
Un elemento a considerar es el auge de la demanda de metales industriales impulsado por la energía verde. Aunque esta demanda está tocando techo en términos de tasas de crecimiento, sigue siendo un factor relevante en el mercado. La debilidad del sector inmobiliario en China también juega un papel importante, afectando la demanda de cobre.
El mercado a corto plazo ha visto una disminución en el descuento del cobre al contado sobre el contrato a tres meses, reduciéndose a unos 88 dólares la tonelada desde máximos de 31 años por encima de los 100 dólares. Este cambio es un indicador crucial de la percepción del mercado sobre la disponibilidad inmediata del metal.
Además, la fortaleza de la moneda estadounidense sigue siendo un factor determinante en el mercado de metales industriales. El alza del dólar hace que los metales cotizados en esta moneda sean más costosos para los tenedores de otras divisas, lo que afecta su demanda y, por ende, sus precios.
Entre otros metales básicos, hemos visto fluctuaciones similares. El aluminio, el zinc, el plomo, el estaño y el níquel han experimentado variaciones en sus precios, reflejando la complejidad y la interconexión del mercado de metales.

