El mercado de metales preciosos está viviendo un momento crucial, especialmente en el caso del oro. Esta semana, hemos sido testigos de cómo los precios del oro alcanzaron máximos de más de una semana, un fenómeno impulsado por una combinación de factores macroeconómicos clave. En este contexto, es esencial analizar los elementos que están detrás de este movimiento y qué podemos esperar en el futuro cercano.
En primer lugar, es importante destacar que el oro al contado subió un 0,5%, situándose en 1,971,60 dólares la onza, su nivel más alto desde el 7 de noviembre. De manera similar, los futuros del oro en Estados Unidos también experimentaron un aumento del 0,5%, alcanzando los 1,976,10 dólares. Estos números no son meras coincidencias, sino el reflejo de dinámicas económicas complejas.
Una de las razones detrás de este incremento es la debilidad del dólar estadounidense. Tras la publicación de datos de inflación más fríos de lo esperado, el dólar y el rendimiento de los bonos del Tesoro se debilitaron significativamente. Esto, a su vez, ha incrementado las apuestas de que el recorte de tasas de interés en Estados Unidos podría llegar antes de lo previsto por los inversores.

