La carrera mundial hacia la movilidad eléctrica ha puesto a Chile, el país con las mayores reservas de litio del mundo, en el epicentro de la transformación energética. La última jugada estratégica en este tablero ha sido protagonizada por la empresa china Tsingshan Holding Group con una inversión de 233,2 millones de dólares.
Esta inversión, destinada a la instalación de una planta en el norte de Chile, no sólo tiene como objetivo la producción de fosfato de litio y hierro (LFP) utilizado para alimentar vehículos eléctricos, sino también impulsar la creación de 668 puestos de trabajo. Según las expectativas, esta planta iniciará operaciones en mayo de 2025, fortaleciendo la industria del país sudamericano.
El presidente chileno, Gabriel Boric, en una reciente visita a China, expresó: “Lo más importante es que no nos limitaremos a la extracción de litio, sino que crearemos cadenas de valor y transferiremos conocimientos”. Esta declaración apunta a un enfoque sostenible y a largo plazo, alejándose de la simple exportación de materias primas.
Con un potencial de producción estimado en 120.000 toneladas métricas de LFP, el proyecto se posiciona como una alternativa de menor costo frente a las pilas de níquel, cobalto y manganeso. Además, las declaraciones del presidente de Tsingshan, Xiang Guangda, apuntan a un horizonte aún más amplio. Según Xiang, de recibir apoyo gubernamental, considerarían “la construcción de un parque industrial de baterías de litio” en Chile.
La cooperación entre Tsingshan y Chile no se detiene ahí. La agencia chilena de desarrollo económico, Corfo, anunció que Yongqing Technology, propiedad de Tsingshan Holding, recibirá carbonato de litio de la minera chilena SQM a precios preferenciales hasta 2030. Adicionalmente, el proyecto también contará con importaciones de carbonato de litio de Argentina, producto de una colaboración entre Tsingshan y Eramet.
Sin embargo, el camino hacia la consolidación de la industria del litio en Chile ha presentado desafíos. A principios de año, el Gobierno chileno expresó su intención de asumir el control estatal de la industria del litio. En la actualidad, están en negociaciones para controlar SQM, cuyo contrato de litio expira en 2030. Esta situación resalta la importancia estratégica del mineral y la necesidad de una visión de largo plazo para el sector.
La visita de Boric a China, la primera desde su elección en 2021, marca un hito en las relaciones bilaterales y en la evolución de la industria del litio en Chile.

