El anuncio reciente de que Taseko Mines, la firma canadiense, ha superado el último escollo en su camino hacia la producción comercial de su proyecto de cobre Florence ha causado revuelo en la industria minera. La EPA, Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU., ha brindado el permiso definitivo para el proyecto, marcando un punto de inflexión en la evolución de esta iniciativa.
El Permiso de Control de Inyecciones Subterráneas no es algo trivial. Ubica al proyecto Florence, estratégicamente situado entre Phoenix y Tucson, en una posición exclusiva como uno de los escasos proyectos de cobre en Norteamérica totalmente autorizados y preparados para la construcción. Esta distinción ha sido afirmada por la propia empresa.
Stuart McDonald, presidente y consejero delegado de Taseko Mines, expresó su entusiasmo y confianza en el comunicado: “Con la aprobación del Departamento de Calidad Medioambiental de Arizona y ahora de la EPA, estamos listos para dar inicio a la construcción de la planta de producción comercial de Florence Copper”. Y añadió, reflejando la ética de la empresa, “este logro es el fruto de nuestro enfoque a largo plazo en el desarrollo de proyectos, la protección del medio ambiente y la integración comunitaria”.
Los inversionistas han recibido la noticia con optimismo, tal como se refleja en el comportamiento de las acciones de la empresa. Tras el anuncio, las acciones alcanzaron niveles no vistos desde mayo, con un alza considerable en Toronto y Nueva York.
Mirando hacia el futuro, la minera con sede en Vancouver ha señalado que su próximo enfoque será movilizar a los contratistas para comenzar con la construcción. McDonald también mencionó que están avanzando en diálogos con potenciales prestamistas y proveedores, buscando asegurar el paquete financiero del proyecto.
A pesar de los desafíos iniciales, donde la oposición local mostró preocupación por el posible impacto ambiental, Taseko ha demostrado su compromiso con el medio ambiente y la comunidad. Según la empresa, Florence será una de las instalaciones de producción de cobre menos intensivas en capital del mundo. Una vez en pleno funcionamiento, tiene previsto producir 85 millones de libras de cobre anualmente. Es más, con su baja intensidad energética y de gases de efecto invernadero, se espera que el proyecto disminuya la dependencia de EE.UU. hacia productores extranjeros, contribuyendo así a una economía más ecológica.

