El mercado del cobre ha experimentado recientemente fluctuaciones significativas, con los precios cayendo a su nivel más bajo en más de dos semanas. Esta tendencia ha sido impulsada por varios factores, entre los que destaca el fuerte aumento de los inventarios y las débiles importaciones de China, el principal consumidor mundial de metales. Estos elementos han resaltado la preocupación por la falta de dinamismo en la demanda.
A las 1114 GMT, el cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) registraba una pérdida del 1,2%, situándose en 8,274 dólares por tonelada. Este declive lo llevó a tocar su punto más bajo desde el 21 de agosto.
Los datos recientes de la LME revelan que los inventarios de cobre han aumentado en un sorprendente 21%, alcanzando las 133,850 toneladas. Esta cifra representa su cota más alta desde octubre, lo que ha intensificado las preocupaciones sobre un posible exceso de material en el mercado. Es importante destacar que las existencias de cobre en la LME se han más que duplicado desde mediados de julio. Al Munro, de la correduría Marex, señaló que este inesperado incremento ha sorprendido a muchos operadores, especialmente porque las grandes entregas suelen producirse cerca del vencimiento del contrato a tres meses, que está programado para la próxima semana.
Por otro lado, los datos de importación de China también han mostrado signos de debilidad. En agosto, China importó un 5% menos de cobre que el año anterior. Ewa Manthey, analista de ING, expresó su cautela sobre las perspectivas a corto plazo del cobre, indicando que “China sigue siendo la principal fuente de cautela”. Además, advirtió que “los riesgos siguen siendo bajistas de cara a finales de año debido a las inciertas perspectivas chinas”.
Otro factor que ha influido en el mercado es la fortaleza del índice dólar. Esta fortaleza encarece las materias primas cotizadas en dólares para los compradores que utilizan otras monedas. Según un sondeo de Reuters, se espera que la fortaleza de la divisa estadounidense se mantenga durante el resto del año.
Finalmente, es esencial mencionar que otros metales básicos también han experimentado fluctuaciones. Por ejemplo, el aluminio en la LME ha bajado un 0,7%, el níquel ha caído un 0,8%, mientras que el plomo ha subido un 0,2% y el estaño ha perdido un 1,4%.

