El oro siempre ha jugado un papel esencial en la economía mundial, siendo considerado un refugio seguro en tiempos de incertidumbre financiera. Los recientes acontecimientos económicos han reafirmado este papel. El miércoles, el precio del oro al contado subía un 0,3% a 1,949,63 dólares la onza a las 1026 GMT, mientras que los futuros del oro estadounidense avanzaban un 0,4% a 1,986,80 dólares. Este incremento se produce tras la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos por parte de la agencia de calificación Fitch.
Fitch rebajó la nota del Gobierno estadounidense de AAA a AA+, reflejando el deterioro fiscal previsto para los próximos tres años y las repetidas negociaciones sobre el techo de la deuda. Esta decisión ha provocado que los rendimientos de los bonos de referencia a 10 años bajen tras la rebaja, y los futuros de Wall Street también cayeron por la huida hacia los activos considerados seguros en los mercados financieros mundiales. Este hecho ha sido un factor impulsor para el precio del oro.
Además, los bancos estadounidenses informaron de un endurecimiento de las normas crediticias y de una menor demanda de préstamos por parte de empresas y consumidores durante el segundo trimestre, según mostraron los datos de una encuesta de la Reserva Federal. Este panorama podría ser un indicador de que los inversores están recurriendo a opciones más seguras como el oro.
Sin embargo, el oro también enfrenta su propio conjunto de desafíos. El dólar subió un 0,2%, lo que encarecía el oro para los tenedores de otras divisas. A pesar de esta alza, el oro mantuvo su valor, demostrando una vez más su naturaleza resiliente en el mercado.
Por otro lado, el martes, el oro cayó un 1% y marcó mínimos de tres semanas, ya que el dólar se fortaleció después de que los datos relativamente sólidos de la industria y la construcción estadounidenses contrarrestaran en junio el descenso de las ofertas de empleo al nivel más bajo en más de dos años. Sin embargo, la atención sigue centrada en el informe de nóminas no agrícolas de julio, un barómetro clave de la salud de la economía estadounidense.

