El mundo está en constante movimiento y el mercado de los metales no es la excepción. Los precios del cobre, esencial para la energía y la construcción, han visto fluctuaciones recientes. El lunes, el cobre experimentó un incremento en su precio debido a la caída del dólar estadounidense. Sin embargo, este alza contrasta con un sentimiento de incertidumbre originado por la reciente intervención de China en su economía.
En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el cobre a tres meses registró un alza del 0.1% alcanzando los 8,247 dólares por tonelada métrica. Esta subida viene después de tres semanas de decrecimiento, producto de preocupaciones sobre la salud económica de China y la demanda en otros países. El cobre, al ser cotizado en dólares, se vuelve más asequible para tenedores de otras monedas cuando el dólar decae, incentivando así un posible incremento en la demanda y en los precios de este metal.
Sin embargo, China, el principal consumidor de metales industriales a nivel global, ha tomado medidas que han sorprendido al mercado. Estas incluyen la disminución de su tasa de interés de referencia a un año y el mantenimiento de la tasa a cinco años, a pesar de las expectativas contrarias. Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING, señaló que el mundo tiene los ojos puestos en las futuras decisiones de Pekín, dada la preocupación continua sobre su economía y la crisis inmobiliaria que persiste.
El panorama del cobre también se ha visto afectado por un incremento del 76% en las existencias de la LME desde el 12 de julio. Mientras, otros metales, como el plomo, enfrentan preocupaciones de oferta a corto plazo, generando una prima en los contratos al contado.
Al observar el mercado de otros metales básicos, notamos caídas en aluminio, zinc, estaño y níquel. Estas fluctuaciones son una muestra clara de la interdependencia de los mercados y la importancia de factores macroeconómicos en la determinación de precios.

