El oro, como uno de los principales activos refugio, se encuentra en una posición única en el escenario económico global. El lunes pasado, el precio del oro subía un 0,2%, a 1,964.63 dólares la onza, en respuesta a la desaceleración de la actividad empresarial en la zona euro. Esta situación se ve agravada por la expectativa de los inversores respecto a una posible subida de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
En el transcurso de la mañana, los futuros del oro en Estados Unidos para entrega en agosto permanecían estables, a 1,966.50 dólares, reflejando la incertidumbre en torno a la política económica de la Reserva Federal.
La zona euro, por su parte, no presentó una imagen alentadora. El precio del oro en euros alcanzó su nivel más alto desde el 5 de julio, debido a que la actividad empresarial de la zona se contrajo más de lo esperado. Los sectores de servicios y manufactura han sido los más golpeados, lo que se traduce en una menor demanda y una caída en la producción.
Mientras tanto, el dólar estadounidense registraba un incremento del 0,1%, lo que limitó el avance del lingote de oro. Un dólar más fuerte significa que el oro se vuelve más caro para los tenedores de otras divisas, lo que puede reducir la demanda global.
Según Giovanni Staunovo, analista de UBS, se espera que el oro cotice en torno a los niveles actuales hasta que la Reserva Federal proporcione una dirección más clara en su próxima reunión. En términos simples, cualquier sorpresa por parte de la Fed podría ser un catalizador para el precio del oro.
“Cualquier sorpresa pesimista, especialmente por parte de la Fed, podría ser positiva para el oro, con buenas posibilidades de ver un nuevo ataque a la marca de los 2,000 dólares”, comenta Carlo Alberto De Casa, analista de mercado de Kinesis Money.
En el frente de otros metales preciosos, la plata mejoraba un 0,2%, a 24,63 dólares la onza; el platino subía un 0,3%, a 963,98 dólares; y el paladio caía un 0,3%, a 1,286,36 dólares. A medida que la economía global se enfrenta a incertidumbres, estos metales siguen siendo un componente crucial de la cartera de inversión.

