El mundo de la minería está estrechamente entrelazado con las fluctuaciones económicas globales. En particular, la economía china, como el principal consumidor de cobre, juega un papel vital en la determinación de los precios y las tendencias de este metal. Esta semana, los precios del cobre cayeron debido a los débiles datos económicos de China y a la preocupación por la desaceleración económica mundial.
El lunes, el cobre referencial en la Bolsa de Metales de Londres (LME) bajó un 0.9%, ubicándose en 8,295.5 dólares la tonelada métrica a las 1020 GMT. Esto está correlacionado con el hecho de que los precios de producción chinos cayeron en junio a su ritmo más rápido en más de siete años, mientras que los precios al consumo se tambaleaban al borde de la deflación.
La fortaleza del dólar también tuvo un papel en esta dinámica, al hacer que los metales que cotizan en el billete verde resultaran menos atractivos para los compradores que poseen otras divisas. La atención está centrada en los datos de los precios al consumidor en Estados Unidos del miércoles, que se espera que muestren que la inflación general se redujo a su nivel más bajo desde principios de 2021.
Los mercados anticipan que la Reserva Federal puede subir las tasas este mes, pero un informe débil del IPC podría disminuir el riesgo de un nuevo movimiento en septiembre. El Congo, el tercer mayor productor mundial de cobre, también está en la mira, pues el grupo chino CMOC confirmó que las exportaciones de cobre y cobalto de la mina TFM se habían reanudado tras una disputa.
A pesar de todo esto, las existencias de cobre en los almacenes de la LME alcanzaron su nivel más bajo desde finales de abril, con 59,425 toneladas métricas, tras la salida de 3,550 toneladas. Sin embargo, el contrato de cobre al contado de la LME sigue cotizando con descuento frente al contrato a tres meses, lo que indica una abundante oferta a corto plazo, tras una prima de corta duración en junio.
Aunque los precios del cobre están cayendo, otros metales básicos están experimentando fluctuaciones diversas. El aluminio en la LME subió un 0.1%, mientras que el zinc bajó un 0.3%, el plomo ganó un 0.2%, el estaño perdió un 1% y el níquel sumó un 0.2%.
Estos movimientos reflejan las complejidades del mercado de metales y cómo factores macroeconómicos, como los cambios en la economía china, pueden tener un impacto significativo en las tendencias de los precios.

