El precio del cobre se encamina a una caída semanal, marcando el final de una racha de tres semanas de ganancias. Este cambio se atribuye a la preocupación por el crecimiento económico mundial después de un aumento en las tasas de interés, lo que ha contrarrestado el apoyo generado por la disminución de las existencias en la Bolsa de Metales de Londres (LME).
A las 0954 GMT, el cobre de referencia en la LME se depreciaba un 1.5%, situándose en 8,446 dólares la tonelada. En el transcurso de la semana, el contrato ha perdido un 1.4% de su valor. Este descenso se produce en un contexto de creciente inestabilidad, influenciado por varios factores claves.
Según Ole Hansen, del Saxo Bank, “el cobre cotiza a la baja en simpatía con el resto de las materias primas dependientes del crecimiento, tras una semana en la que hubo subidas de tasas inesperadamente agresivas, mientras que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo que el FOMC (Comité Federal del Mercado Abierto) tampoco ha terminado todavía”.
Además, el dólar se está apreciando, lo que hace que las materias primas cotizadas en esta divisa sean menos atractivas para los tenedores de otras divisas. El riesgo de que las tasas de interés más altas desencadenen una recesión económica ha llevado a algunos inversores a buscar activos de refugio, como la divisa estadounidense.
Paralelamente, las existencias de cobre en los almacenes registrados en la LME han seguido disminuyendo, con las existencias principales cayendo a un mínimo de un mes de 79,300 toneladas tras 1,100 toneladas de salidas. Este descenso de existencias ha exacerbado las preocupaciones del mercado sobre la disponibilidad de cobre, un material clave en la energía y la construcción, para su suministro inmediato.
No sólo el cobre ha sufrido descensos. Otros metales básicos, como el aluminio, el zinc, el plomo, el estaño y el níquel, también han experimentado caídas en sus precios. En particular, el aluminio de la LME se dirige a su mayor caída semanal desde el 10 de febrero y el níquel desde el 12 de mayo.
Sin embargo, a pesar de estos desafíos, existen oportunidades. El descenso en las existencias de cobre y la consiguiente preocupación por la disponibilidad podrían actuar como un catalizador para explorar nuevas vías de producción y fuentes alternativas. Además, las fluctuaciones de los precios podrían generar oportunidades para los inversores con una perspectiva a largo plazo.

